La Universidad Pública de Navarra celebra esta semana unas jornadas internacionales bajo el título “Inteligencia Artificial e Investigación Social: enfoques innovadores para el análisis de formas de antagonismo”. El encuentro, coordinado por el profesor e investigador Sergio García-Magariño, que ha pasado hoy por los micrófonos de Onda Cero, reúne a especialistas de distintos países con el objetivo de explorar el potencial de la inteligencia artificial en el estudio de fenómenos sociales complejos como la polarización, la radicalización, la desinformación o los discursos de odio.
Uno de los ejes centrales será la presentación de resultados del proyecto Xenometer, una iniciativa que combina trabajo humano y algoritmos para detectar y analizar mensajes xenófobos en redes sociales, especialmente en la plataforma X. El proceso parte de la clasificación manual de contenidos por parte de investigadores, que etiquetan los mensajes según una escala que va desde posiciones positivas hasta llamamientos explícitos al odio. Este repositorio sirve posteriormente para entrenar sistemas de inteligencia artificial capaces de identificar patrones de forma automatizada y cada vez más precisa.
Según García Magariño, la principal innovación de este proyecto es su capacidad de análisis “granular”, que no se limita a identificar si un mensaje es positivo o negativo, sino que establece distintos niveles de intensidad y tipología. Esto permite comprender mejor la complejidad del discurso en redes y no solo detectar casos extremos.
Durante la entrevista, el investigador subraya además que la tecnología no es neutral, ya que incorpora los valores de quienes la diseñan. Por ello, considera fundamental reflexionar sobre las implicaciones sociales de su uso y desarrollo. En este sentido, las jornadas también abordarán el papel de la inteligencia artificial en distintos ámbitos, destacando que, aunque aún se encuentra en fases iniciales de aplicación en las ciencias sociales, su potencial es muy elevado.
El encuentro tiene una vocación internacional y multidisciplinar, con participantes de universidades como Cornell (Estados Unidos), la UCA de El Salvador o la Universidad Cooperativa de Colombia. Además, busca conectar el ámbito académico con la sociedad, con sesiones abiertas al público y actividades divulgativas.
En un contexto marcado por el aumento de la polarización y los discursos de odio, García Magariño defiende la importancia de este tipo de iniciativas para generar conocimiento útil y contribuir a la cohesión social. “Las universidades públicas nos debemos a la sociedad”, concluye.
