En Más de uno Pamplona hoy hemos podido charlar unos minutos con Guillermo Larrayoz, politólogo y alcalde del Valle de Esteribar, uno de los participantes en la mesa de debate que se celebró el viernes la la desconexión política y la falta de confianza en las instituciones, organizada por el Colegio de Sociología y Politología de Navarra. En ese encuentro participaron también el sociólogo y exvicepresidente del Gobierno de Navarra Félix Taberna, la filósofa y catedrática Carmen Innerarity y la politóloga Irene Aramendia.
Larrayoz reconoce que sí existe cierta distancia entre ciudadanía e instituciones, aunque matiza que el fenómeno es complejo y no necesariamente implica una crisis profunda del sistema democrático. “Claro que existe una desconexión o cierta lejanía con las instituciones”, explica, aunque también señal que parte de ese fenómeno puede ser natural en las democracias contemporáneas y estar relacionado con los cambios sociales que se están produciendo.
Uno de los colectivos que suele mencionarse en este debate es la juventud. Sin embargo, el propio Larrayoz, de 26 años, recuerda que históricamente los jóvenes han mantenido una relación crítica con el poder establecido. En su opinión, ese distanciamiento puede entenderse como parte de los procesos normales de transformación social y política.
El alcalde del Valle de Esteribar también destaca el papel particular de la política municipal. Gobernar un valle que agrupa a 28 pueblos supone, según explica, una responsabilidad compleja pero también una oportunidad para trabajar en contacto directo con la ciudadanía. “La política municipal es la más bonita porque ves los resultados en el día a día y tienes una cercanía muy directa con la gente”, señala. Esa proximidad, a su juicio, favorece una mayor confianza entre vecinos e instituciones.
En contraste, Larrayoz considera que la percepción de polarización se concentra sobre todo en la política nacional e internacional. En ese sentido, recuerda que el mundo atraviesa una etapa de grandes cambios geopolíticos, conflictos internacionales, avances tecnológicos como la inteligencia artificial o la robotización de la producción, así como transformaciones culturales y migratorias que están modificando el equilibrio global.
En ese contexto de incertidumbre, el politólogo también relativiza la idea de que la polarización actual sea excepcional. Según recuerda, en Navarra la sociedad vivió etapas de mayor tensión política en décadas pasadas, especialmente durante los años del conflicto armado. “No me parece que la situación actual se pueda comparar con la de hace unas décadas”, afirma.
Más que una ruptura entre ciudadanía y democracia, Larrayoz cree que el problema principal es la pérdida de confianza en los partidos políticos. “Más que desconexión, lo que existe es desconfianza”, subraya. A su juicio, la clave para recuperar la credibilidad pasa por reforzar la rendición de cuentas y cumplir las promesas electorales.
En este sentido, defiende el modelo de democracia representativa, pero insiste en que los partidos deben presentar programas claros y explicar después qué compromisos se han cumplido y cuáles no. “La democracia empieza antes de las elecciones”, afirma, insistiendo en que las formaciones políticas deben acudir a las urnas con propuestas realistas y compromisos definidos.
Solo a partir de esa transparencia y de una mayor responsabilidad política, concluye, podrá recuperarse la confianza de la ciudadanía en las instituciones y reforzarse la participación democrática.
