En “Más de Uno Pamplona” nos hemos acercado al proyecto “Nuevas Longevidades”, una iniciativa impulsada por Fundación Caja Navarra que busca dar respuesta a los profundos cambios demográficos y sociales derivados del aumento de la esperanza de vida. En apenas una década cerca del 40% de la población superará los 55 años, lo que obliga a replantear los modelos tradicionales de envejecimiento.
Gemma Botín, subdirectora de proyectos e innovación de la fundación, destaca que este proyecto nace tras un proceso de escucha activa y análisis social. La longevidad ya no puede entenderse como antes: las nuevas generaciones de personas mayores son más independientes, están más formadas y vivirán entre 20 y 25 años tras la jubilación. Este nuevo escenario, unido a cambios en las estructuras familiares, exige nuevas respuestas.
En esta línea, Alicia Olza, directora del área de personas mayores de Fundación Pauma, subraya que el proyecto combina investigación y acción. Se han realizado estudios con personas de entre 60 y 80 años para conocer sus inquietudes, expectativas y necesidades en ámbitos como la familia, el ocio o la salud. El objetivo no es solo analizar, sino diseñar soluciones concretas basadas en esa “radiografía social”.
El director científico del proyecto, Javier Yanguas, insiste en que la sociedad está en plena transición. Las generaciones actuales y futuras de personas mayores presentan características muy distintas, lo que obliga a repensar el concepto de vejez. La longevidad, afirma, es una buena noticia, pero también un desafío que requiere respuestas diversas y adaptadas a realidades heterogéneas.
Tras un año y medio de trabajo, el proyecto ha identificado tres grandes líneas de actuación. La primera aborda el envejecimiento sin red de apoyo, una realidad creciente debido a cambios familiares como la menor natalidad o la dispersión geográfica. La segunda se centra en la preparación para la jubilación, una transición que muchas personas viven con incertidumbre. Para ello, se plantean programas formativos dirigidos a quienes están a punto de retirarse. La tercera línea promueve el aprovechamiento del talento y la experiencia acumulada de las personas mayores, fomentando su contribución activa a la sociedad.
También hemos contado con el testimonio de Contxa Maestre, participante en el grupo motor de la investigación de personas mayores que envejecen sin red. Destaca la importancia de los grupos de apoyo y la necesidad de compartir experiencias para afrontar mejor esta etapa. También señala la relevancia de visibilizar recursos y facilitar el acceso a redes de acompañamiento.
Uno de los debates clave gira en torno al cuidado. Aunque muchas personas no desean que sus hijos asuman el mismo nivel de responsabilidad que ellas tuvieron con sus padres, los expertos advierten de que la necesidad de cuidados es inevitable. Por ello, el reto pasa por construir una sociedad más cuidadora, con soluciones colectivas y sostenibles.
En definitiva, “Nuevas Longevidades” busca transformar la forma de entender el envejecimiento, apostando por la participación, la innovación y la anticipación como claves para afrontar uno de los grandes retos del futuro.
