Hoy el cineasta navarro Luis Arrieta ha presentado en Onda Cero "Sustraiak. Raíces perdidas", su nuevo largometraje documental, que se estrena en mañana en Pamplona, en los cines Golem Baiona. La película obtuvo en diciembre en el BBK Mendi Film Festival de Bilbao el premio a la Mejor Película de Cultura y Naturaleza. Tras dos años de trabajo, el reconocimiento ha supuesto para el director un alivio y una confirmación de que la historia que imaginó logra llegar al público.
Raíces perdidas narra la historia de tres jóvenes migrantes, una chica y dos chicos, que descubren la escalada y la montaña como espacio de encuentro, superación y reconstrucción personal. La película se sitúa en la intersección entre el cine de montaña y el cine social, una combinación que Arrieta lleva explorando desde hace años con el objetivo de que sus historias conecten también con quienes no tienen relación directa con este entorno natural.
La idea del documental surge a partir del contacto del director con el programa de mentoría Kideak y con iniciativas que utilizan la escalada para generar vínculos sociales entre jóvenes migrantes no acompañados y personas del entorno local. En ese contexto, Arrieta comienza a acompañarles semanalmente, cámara en mano, sin un guion cerrado y con la intención de observar qué historias podían emerger. Lejos de mostrar rechazo, los protagonistas se implican desde el primer momento, compartiendo imágenes y relatos con naturalidad, conscientes del poder de la cámara para llegar a sus familias y al exterior.
Con el paso del tiempo, la película deja de centrarse únicamente en el descubrimiento de la montaña para profundizar en las vidas, emociones y experiencias migratorias de los protagonistas. La soledad, la pérdida, los sueños rotos y la desesperanza aparecen como sentimientos recurrentes, especialmente al alcanzar la mayoría de edad y perder la protección institucional sin contar aún con papeles, estudios o apoyo familiar.
El documental pone el foco en una realidad a menudo tratada desde los titulares y la gestión política, pero pocas veces desde la escucha directa. Arrieta reivindica la necesidad de una mirada más humana y empática, recordando que muchos de estos jóvenes migraron siendo menores, en circunstancias extremas y, en ocasiones, sin haber tomado ellos mismos la decisión. Historias como la de Hiba, una joven especialmente vulnerable por su condición de mujer, o la de Manan, que pierde a su padre en un naufragio durante la travesía hacia Europa, muestran la diversidad y dureza de estas experiencias.
La escalada funciona en "Sustraiak" como metáfora vital: fijar un objetivo, luchar por alcanzarlo y aprender a caer y volver a intentarlo. Sin paternalismo ni victimismo, la película retrata a sus protagonistas como jóvenes con futuro, atrapados en un sistema que condiciona sus oportunidades.
