El Consorcio de Santiago está ejecutando las obras de restauración del hórreo situado en la Finca de Vista Alegre, con una inversión total de 17.165,52 euros, con el objetivo de recuperar las condiciones originales de este elemento tradicional y garantizar su conservación.
La actuación se centra en la consolidación estructural del hórreo, que presenta un avanzado estado de deterioro, con colapso parcial de la cubierta y daños en sus elementos portantes, carpinterías y fábricas pétreas. Los trabajos comenzaron con la limpieza de la entorno y del interior, incluyendo la retirada de vegetación y de escombros acumulados.
En el ámbito de la cubierta, se está procedendo a su desmontaje para la reparación de las cerras en madera de castiñero, así como a la posterior recolocación de la teja, recuperando las presencias existentes y completando la cubrición con materiales de características semejantes cuando es preciso.
Asimismo, se incluye la restauración de las puertas, con la recuperación de sus herramientas mediante técnicas tradicionales, y la limpieza y rejuntado de los paramentos pétreos, con el objetivo de evitar filtraciones y mejorar la conservación del conjunto.
Todas estas actuaciones se ejetan siguiendo criterios de mínima intervención y respeto por los sistemas constructivos tradicionales, asegurando la conservación de los valores históricos del hórreo.
Contexto patrimonial
La Finca de Vista Alegre, conocida históricamente como Finca Simeón, constituye un espacio de gran valor patrimonial y paisajístico. Los primeros registros documentales se remiten al año 1796, cuando aparece citada en planos de la ciudad como Horta de San Martín. Ya a comienzos del siglo XX, la familia Simeón adquirió la propiedad y transformó en un palacio con horta, árboles frutoras y diversos elementos singulares, como estatuas ornamentales, un crucero y el propio hórreo, que se piensa fue construido de manera simultánea a la residencia, una edificación de estilo colonial fechada en 1903, con amplia galería y estancias principales abiertas al jardín mediante una balconada, además de una pequeña capilla.
El recinto fue adquirido en 1995 por el Consorcio de Santiago para su rehabilitación como parque público, proceso iniciado en 1999 a partir de un proyecto de Arata Isozaki y César Portela. En la actualidad, la finca se mantiene como un jardín que acoge destacados equipos culturales y académicos, como la Casa de Europa, el Centro de Estudios Avanzados, la Escuela de Altos Estudios Musicales y el Museo de Historia Natural, configurando uno de los enclaves más singulares de la ciudad.

