La hermana de un policía nacional extremeño asesinado por el Grapo en Sevilla en 1979 ha pedido "humildemente" que no se deje "caer en el olvido" a las víctimas del terrorismo y que se les tengan presentes, como también ha invitado a que, cuando se pase por la rotonda que los recuerda en la ciudad de Badajoz, conocida como las de los corazones, vean "precisamente" sus corazones, "que dejaron de latir por la sinrazón de la violencia".
"Simplemente por eso, porque cumplían su obligación y porque decidieron quitarles la vida. Por eso, cuando veamos sus corazones que han dejado de latir, precisamente por eso los recordemos a ellos", ha señalado Andrea Seco durante su intervención en el acto de homenaje a las víctimas y familiares del terrorismo en la Policía Nacional celebrado este martes en la Delegación del Gobierno, donde se ha recordado a los 13 policías nacionales extremeños asesinados entre 1968 y 2015.
Entre ellos se cuenta Damián Seco quien, con 36 años, fue asesinado en 1979 por miembros del Grapo con los que mantuvieron un enfrentamiento entre inspectores de la Brigada de Información en un polígono de Sevilla, donde también murió un vecino de 18 años.
Andrea Seco ha considerado que "es un día de recuerdos" y que dicen que recordar significa volver a pasar por el corazón, de manera tal que este martes van a hacer esto último, como ha sucedido al ponerles cara o rostro a esos nombres y apellidos que "están aquí con nosotros" y a quienes han devuelto a la vida por unos momentos o les han abrazado, como así lo siente ella, hermana de una víctima del Grapo nacido en Badajoz, donde forjó y maduró la idea de ser policía y de donde salió con una maleta "cargada" de ilusiones y proyectos.
También creó su propia familia, tenía dos hijos, en lo profesional "iba bien" y "avanzaba" y "era feliz", pero con 36 años "una bala asesina del Grapo acabó con su vida" y "mató todas sus ilusiones" y "todas sus expectativas de vida", con lo que también se fueron unos hijos que no pudieron jugar con su padre, una mujer a la que "la soltaron bruscamente de su mano y tuvo que caminar sola por la vida para educar a dos niños en valores y hacerlos adultos responsables".
Asimismo, quedaron dos hermanas que perdieron el apoyo y el amparo del hermano mayor aunque "lo peor" fue la tristeza de su madre, a la que "esa bala la hirió de tal forma que fue muriendo poco a poco", ha lamentado Andrea Seco.
Autoridades civiles o militares se han dado cita en este acto en el que también ha tomado la palabra la jefa superior de la Policía en Extremadura, Elisa Fariñas, quien ha puesto el foco en que sociedades avanzadas como la española han sufrido los ataques del terrorismo y que, en concreto, nuestro país ha tenido que convivir con grupos terroristas de distinta índole y que "durante décadas han asesinado a centenares de personas, tanto a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, además de militares, jueces o miembros de la sociedad civil.
"Si los atentados y asesinatos eran una de las finalidades de los terroristas, había otra serie de hechos que calaban en la sociedad sin hacer ruido, y que consistían en crear un clima de rechazo hacia los policías que prestaban servicio, especialmente en las zonas del País Vasco y en Navarra", ha incidido, junto con que "este descontento, desaprobación y falta de apoyo social se transformaba en miedo, ansiedad y desgaste psicológico permanente" para los propios policías y también para su comunidad, obligando "el miedo a la discreción" a adoptar medidas de seguridad "constantes".
Mientras, "la carga psicológica de su día a día tenía un añadido todavía peor, que era la sucesión de atentados, asesinatos y funerales, con la extraña manía de ocultar a las víctimas", ante lo que ha querido explicar que los funerales no se realizaban en el lugar del suceso, sino que los féretros se enviaban con carácter de "urgencia" a sus pueblos natales. "Y por desgracia vuelta a empezar".
Así, Fariñas ha remarcado que si "algo loable" se debe recordar de aquellos años es el compañerismo "tan fuerte" que tenían, así como que como sociedad se debe respeto a las víctimas, afecto a las familias y el "eterno reconocimiento" a quienes dieron su vida por una profesión y por España. "No permitamos jamás el olvido", ha destacado, para recordar a los 188 miembros de la Policía Nacional asesinados entre 1968 y 2015, 13 de los cuales eran extremeños, así como a los "numerosos" agentes heridos.
DELEGADO DEL GOBIERNO
Por último, el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, ha puesto el acento en que se reúnen en este acto de homenaje "con el respeto y la emoción y sobre todo la responsabilidad que exige recordar a quienes dieron su vida en un acto de servicio frente al terrorismo", cuyo "sacrificio forma parte indeleble de la historia de nuestro reciente país", la cual "nos revela que los terroristas de ETA no alcanzaron su objetivo y que la fortaleza de España se impuso".
Así, "frente a la coacción y a la violencia" el país respondió "con determinación, unidad y resistencia democrática", y en ese "esfuerzo colectivo" la Policía Nacional desempeñó un papel "esencial" y una labor "indispensable" en la salvaguarda de la Constitución y de los valores y principios que representa.
"Hoy rendimos tributo a aquellos hombres y mujeres que dieron su vida por la seguridad y la libertad de nuestro país. Queremos expresar nuestra más sincera gratitud, reconocer su sacrificio y mantener viva su memoria, un legado que debe perdurar a través del tiempo para que las generaciones futuras comprendan el alto precio que costó la paz", ha remarcado, como también es un día para recordar a las familias de las víctimas, porque "tenían una historia, una familia, unos sueños y unas esperanzas que fueron truncadas por la sinrazón del terror".
En este punto, ha subrayado que, como sociedad, se tiene con ellos y con sus familias "una deuda impagable" porque "dieron lo mejor de sí mismos, su bien más preciado, su vida, para hacer frente al monstruo del terrorismo buscando siempre la defensa de la libertad", tras lo que ha expuesto que "la democracia triunfó en nuestro país tras el cese definitivo de la actividad armada de ETA".
"Sin embargo, no podemos olvidar que la amenaza terrorista, en sus distintas formas, sigue presente en el mundo actual", ha continuado, para remachar que "es un desafío global que exige firmeza, cooperación y la misma convicción moral que permitió a España vencer al terrorismo".
Y es que, para Quintana, la lucha contra el terrorismo, "explícito o latente", es "una batalla continua que pone a prueba las honduras de las convicciones de un país" y España "ha demostrado que sabe estar a la altura", gracias "sobre todo" al compromiso "extremo" de servidores públicos como aquellos que homenajean en este acto.
Por último, ha señalado que en un momento como el actual, "en el que en ocasiones se valora su labor más desde el prisma político que desde el prisma policial", es "más necesario que nunca" reconocer también el trabajo que hoy siguen desempeñando nuestros policías, "una labor silenciosa, constante y esencial en otros múltiples ámbitos, que contribuyen cada día a hacer de Extremadura la región más segura de España" y que actúan "con profesionalidad, cercanía, diligencia, garantizando la convivencia y protegiendo los derechos y las libertades de todos".

