El 69% de las personas atendidas por Cáritas Diocesana en 2024 fueron extranjeras, seis puntos porcentuales más que en 2023, según la Memoria presentada esta semana por el presidente de la entidad y obispo de la Diócesis, Casimiro López Llorente. Destaca la presencia mayoritaria de mujeres procedentes de Hispanoamérica, especialmente Colombia y Venezuela.
La entidad subraya que el 21% de las personas migrantes que acudieron a las Cáritas Parroquiales y el 78% de quienes se atendieron en el Servicio de Acogida y Acompañamiento en la sede central estaban en situación administrativa irregular. Además, muchas enfrentan dificultades para empadronarse, lo que limita su acceso a servicios públicos esenciales.
Otro de los problemas estructurales más acuciantes es la vivienda. La mayoría de los usuarios vive en alquiler, en viviendas compartidas, infraviviendas o incluso en la calle, una realidad que afecta a 1 de cada 4 hogares en España y se intensifica en casos de exclusión social severa, donde llega a 9 de cada 10.
En cuanto al empleo, la Memoria refleja que, aunque es un pilar fundamental para la vida y la inclusión, los trabajos precarios e inestables no garantizan la integración social plena. Durante 2024, 1.840 personas participaron en cursos de formación laboral organizados por Cáritas, y 327 lograron acceder a un empleo.
El acompañamiento a las personas en situación de vulnerabilidad se ha vuelto más prolongado y exige mayores recursos, reflejando una pobreza estructural que dificulta recuperar la estabilidad.
En total, 15.206 personas buscaron ayuda y acompañamiento en las Cáritas parroquiales y diocesanas durante el año pasado. La entidad destinó más de 7 millones de euros a más de 20 proyectos para atender a los más vulnerables, apoyada por 799 voluntarios y las donaciones de 2.024 colaboradores.
Estas cifras evidencian la creciente demanda y la complejidad de las necesidades sociales en la Diócesis de Segorbe-Castellón, que Cáritas Diocesana continúa atendiendo con compromiso y esfuerzo.

