La Asociación Jóvenes Agricultores (Asaja) de Alicante ha advertido de que "la falta de mano de obra se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales del campo alicantino" y "amenaza" la recolección de cultivos, como en el caso del níspero, que ha cerrado la campaña con un 10 % de la cosecha sin recoger porque no hay suficientes trabajadores.
"No se trata de una situación puntual ni exclusiva de esta campaña", según la entidad agrícola, que ha indicado que "la escasez de mano de obra especializada lleva años agravándose y está obligando a muchos agricultores a planificar sus explotaciones en función de los trabajadores disponibles y no de las oportunidades que ofrece el mercado".
Ha asegurado que "existe una carencia generalizada de trabajadores para el campo, lo que está provocando el abandono ante la faltas de garantías para cubrir la recolección".
El presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu, ha manifestado que "el problema ya no es producir ni vender", sino "encontrar personas dispuestas a trabajar en el campo".
Esta organización agraria considera en un comunicado que hay que poner especial énfasis en la ordenación de los flujos migratorios como vía para mejorar la oferta laboral y que el Gobierno central debe delegar competencias en materia de Extranjería a las comunidades autónomas para evitar situaciones de bloqueo y saturación.
Fruta de calidad sin recoger
Un ejemplo del efecto de la falta de mano de obra en el campo se ha producido en la campaña del níspero: alrededor del 10 % de la cosecha se ha quedado sin recoger porque no hay suficientes temporeros, según ha estimado Rafael Gregori, productor de Callosa d’en Sarrià (Alicante).
"Este año hemos trabajado con diez personas", cuando en 2025 "éramos dieciséis. Había fruta de calidad y demanda en el mercado, pero no hemos encontrado más trabajadores”, ha dicho Gregori, quien ha lamentado que incluso cooperativas con una mayor capacidad económica tienen dificultades para completar sus plantillas.
"Ojalá pudiera pagar más, pero si el agricultor no recibe mejores precios por su producto, no puede asumir más costes", ha apuntado.
Por su parte, José Antonio Cazorla, productor de uva de mesa en Novelda (Alicante), ha denunciado una situación que considera especialmente injusta para los trabajadores mayores de 52 años. Según sostiene, muchas personas rechazan incorporarse a las campañas agrícolas porque trabajar en el régimen agrario les supone una pérdida económica respecto a otras cotizaciones.
"Hay trabajadores que perderían alrededor de 400 euros si pasan a trabajar en agricultura. Después necesitan volver a cotizar durante un año en el régimen general para recuperar esa situación. Al final prefieren no venir al campo", ha especificado.
Adaptar la normativa laboral a la realidad de las campañas agrícolas
Según Asaja Alicante, "este tipo de situaciones evidencia la necesidad de adaptar la normativa laboral a la realidad de las campañas agrícolas".
"No tiene sentido que existan mecanismos que penalicen a quienes quieren trabajar temporalmente en el campo, cuando precisamente faltan trabajadores para recoger las cosechas", ha expuesto la organización agraria, que ha argumentado que los agricultores coinciden en que el problema no responde únicamente al coste laboral.
Asaja defiende que muchas explotaciones se apoyan en trabajadores que buscan complementar sus ingresos durante unos meses. “Antes venían personas que querían un dinero extra. Ahora las exigencias administrativas y laborales son las mismas que para un empleo anual y mucha gente renuncia porque le perjudica en las subvenciones", han explicado fuentes de la entidad.
Por su parte, Roque Bru, productor de brevas en Elche, ha demandado una reducción de la carga burocrática que soportan las explotaciones.
La situación resulta preocupante en cultivos que dependen de una recolección manual especializada. Por ello, la organización solicita a las administraciones medidas urgentes para facilitar la contratación temporal agraria, compatibilizar determinadas prestaciones con el trabajo estacional y reducir los obstáculos burocráticos que dificultan la incorporación de trabajadores a las campañas.
“Estamos hablando de cultivos que generan empleo, riqueza y actividad económica en nuestras comarcas. No podemos permitir que se quede fruta en los árboles o que la cosecha se pierda porque faltan manos para recogerla”, ha manifestado el secretario técnico de Asaja Alicante, Ramón Espinosa.

