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El crimen, posible ajuste de cuentas

El abogado del despacho del crimen de Usera se casó por conveniencia con una víctima

Víctor Joel Salas, el dueño del despacho de abogados del barrio madrileño de Usera en el que ayer fueron asesinados un cliente y dos trabajadoras, estaba casado con una de éstas, al parecer por conveniencia, había recibido amenazas y acumulaba cuantiosas deudas, según un allegado de las fallecidas.

EFE | Madrid
| 23/06/2016
Frame 20.279752 de: La policia apunta a un ajuste cuentas en el triple asesinato de Usera

Frame 20.279752 de: La policia apunta a un ajuste cuentas en el triple asesinato de Usera / Frame 20.279752 de: La policia apunta a un ajuste cuentas en el triple asesinato de Usera

Así lo ha explicado en la puerta del Instituto Anatómico Forense un amigo de una de las fallecidas, Maritza, que también conoce desde hace años a la otra fallecida, Elisa, porque todos son de la misma provincia cubana: Holguín.

Este allegado, que ha preferido no dar su nombre, ha relatado que Víctor y Elisa C.G. -cubana de 33 años- se casaron "por conveniencia" hace unos ocho o nueve meses, justo cuando la mujer había terminado de homologar sus estudios de Derecho en Cuba para poder ejercer como abogada en España.

Antes, desde hacía varios años, Elisa ya trabaja en el bufete Eurasia haciendo labores de secretaria junto la otra fallecida, Maritza O.R. -también cubana, de 46 años-. Ambas, según la versión de este amigo, se encargaban de muchas tareas porque Víctor "no solía ir mucho y ellas tenían que dar explicaciones a los clientes".

Según su relato, el suceso se ha podido deber a un ajuste de cuentas o venganza de algún cliente contra el jefe del bufete, que acumulaba cuantiosas deudas y había sido amenazado, ha añadido.

Ha relatado también que Maritza se trasladó de Cuba a Europa joven, dejando a una hija pequeña en su país natal, y llegó a Madrid hace unos quince años, tras vivir dos años en Alemania.

Hace unos diez años se trajo a su hija, que ahora tiene treinta, con la que vivía a escasos metros del despacho de abogados, donde llevaba trabajando unos cuatro años, y aunque estaba contenta, este pariente sostiene que a veces no tenía ni contrato y ganaba apenas 600 euros.

La familia de Maritza quiere repatriar el cuerpo a su Cuba natal, aunque por el momento carece de dinero para ello. En cuanto al tercer fallecido, de origen ecuatoriano y 42 años, un familiar ha explicado que había acudido al bufete a recoger unos papeles. Tras más de quince años en España, tenía la nacionalidad española, estaba casado y tenía un hijo de dos años.

Los allegados y familiares de las víctimas se han acercado hoy hasta el Anatómico Forense de Madrid para reconocer los cadáveres y tramitar los documentos correspondientes para recibir los cuerpos. Las autopsias se continúan practicando a primera hora de la tarde.