La puesta en marcha del nuevo contrato del servicio de transporte urbano de Guadalajara se retrasará muy probablemente hasta 2027.
Tendrán que esperar las cinco nuevas líneas para los barrios más jóvenes o la zona industrial, el bus eléctrico para el centro histórico así como la renovación de la flota de autobuses o marquesinas.
Ninguna empresa se ha presentado a la licitación cuyo plazo finalizó el pasado 6 de febrero y el proceso se declarará desierto.

Aunque están analizando las posibles causas, el concejal de Transportes, Santiago López Pomeda, ha apuntado a la inflación y las subidas salariales que se negociaron con los trabajadores el año pasado tras sucesivas huelgas mientras el expediente se iniciaba en 2024.
Se ha puesto en marcha un Comité Técnico y el nuevo estudio de viabilidad -ha señalado López Pomeda- estará preparado en las próximas semanas pero la tramitación administrativa tardará meses.
El nuevo contrato, a buen seguro, tendrá que incrementarse por encima de los 93 millones consignados hasta ahora para 10 años.
El edil se ha comprometido, a que no habrá subida de precios del billete de autobús y a garantizar el servicio actual cubriendo cualquier eventualidad sin incrementar impuestos.

El PSOE habla de mala gestión. Ha pedido responsabilidades políticas y que el nuevo pliego salga ya.
El concejal Juan Flores ha acusado al gobierno de Ana Guarinos de no tener en cuenta a la empresa, los trabajadores o los grupos políticos que presentaron alegaciones al estudio de viabilidad.
Flores ha asegurado que el anterior ejecutivo socialista dejó un pliego muy avanzado y consensuado con las partes antes de dejar el gobierno en 2023.
El actual concejal de Transportes, Santiago López Pomeda, ha echado en cara al PSOE no haberlo dejado resuelto y provocado tres años de prórroga forzosa.

