Canarias vive estos días una situación meteorológica marcada por el contraste. Después de un nuevo episodio de temperaturas altas, con noches especialmente cálidas y registros que han superado los 30 grados en numerosos puntos del Archipiélago, la atmósfera comienza a mostrar signos de mayor inestabilidad, con abundante nubosidad de tipo medio y alto, calima y posibilidad de precipitaciones y tormentas aisladas. La Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias mantuvo una situación de prealerta por temperaturas máximas hasta las 20:00 horas del sábado 26 de septiembre, cuando decidió darla por finalizada al desaparecer las condiciones que habían motivado su activación. La huella del calor, sin embargo, todavía se deja notar.
Gonzalo pierde fuerza mientras avanza hacia el norte
En paralelo, la evolución de la tormenta tropical Gonzalo ha mantenido la atención sobre el Atlántico. El sistema llegó a ser catalogado como tormenta tropical, pero el Centro Nacional de Huracanes estadounidense confirmó su debilitamiento mientras avanzaba hacia el norte. En uno de sus últimos partes, el NHC situaba a Gonzalo en torno a los 16,9 grados de latitud norte y 22,5 grados de longitud oeste, con vientos máximos sostenidos de unos 45 millas por hora. La previsión apuntaba a una pérdida progresiva de intensidad. La evolución de Gonzalo debe contemplarse dentro de la dinámica general del Atlántico, pero su trayectoria y debilitamiento no dibujaban, en ese momento, un escenario de impacto directo sobre Canarias.
Fay también se debilita en el Atlántico
El otro sistema seguido por el Centro Nacional de Huracanes es Fay. La tormenta tropical, situada muy al oeste de las Azores, también ha experimentado un proceso de debilitamiento. El parte situaba el centro de Fay cerca de los 29,6 grados norte y 44 grados oeste, con vientos máximos sostenidos de alrededor de 30 nudos. La previsión contemplaba una progresiva pérdida de organización y su posterior transformación en un sistema postropical antes de su disipación. Por tanto, el seguimiento de Fay aporta contexto a una semana de notable actividad atmosférica en el Atlántico, pero no debe confundirse con una amenaza directa para el Archipiélago.

De las altas temperaturas a las tormentas
El contraste resulta especialmente llamativo después del episodio cálido vivido durante los últimos días. Canarias llegó a registrar una nueva situación de prealerta por temperaturas máximas, dentro de un periodo asociado popularmente al denominado veranillo de San Miguel. Ahora, la presencia de humedad, nubosidad media y alta y cierta inestabilidad abre la puerta a un tiempo más variable. No se trata de un cambio uniforme en todas las islas: la orografía desempeñará un papel importante y las precipitaciones pueden presentarse de forma irregular, con especial incidencia en las islas de mayor relieve. La previsión para este domingo contempla además la presencia de calima, más significativa en las islas occidentales y en determinadas zonas altas. Esta combinación de polvo en suspensión, temperaturas todavía elevadas y nubosidad contribuye a dibujar un panorama meteorológico cambiante.
La lluvia ya ha obligado a modificar actos
La meteorología también empieza a condicionar la agenda de actividades al aire libre. En Teror, la previsión de lluvias ha obligado recientemente a aplazar actos institucionales programados en la Plaza del Pino. El Ayuntamiento decidió trasladar a otra fecha el acto de entrega de Honores y Distinciones y el concierto previsto posteriormente, ante la previsión de precipitaciones y las dificultades logísticas para mantener la celebración al aire libre. El episodio sirve como ejemplo de cómo la incertidumbre meteorológica puede afectar a la programación de eventos, especialmente en un periodo del año en el que todavía se mantienen numerosas actividades festivas y culturales en espacios abiertos.
Canarias afronta así una transición meteorológica marcada por los contrastes: el calor pierde protagonismo, pero las temperaturas continúan siendo elevadas; la calima permanece en algunas zonas y, al mismo tiempo, aumentan las opciones de lluvia y tormentas aisladas. Mientras los servicios meteorológicos mantienen bajo vigilancia la evolución de la atmósfera y el NHC sigue la actividad tropical del Atlántico, la atención en las islas se centra ahora en la evolución de las precipitaciones y en su posible impacto sobre las actividades al aire libre.

