El reciente avistamiento de un tiburón en aguas próximas a la costa de Ibiza ha generado inquietud entre parte de la población, pero los expertos llaman a la calma. Según ha explicado Xisco Sobrado, coordinador del área marina del GEN-GOB, se trata de una tintorera (Prionace glauca), una especie habitual en el Mediterráneo que no representa un peligro para los seres humanos.
En declaraciones realizadas en Más de Uno Ibiza y Formentera, Sobrado ha señalado que “no se puede catalogar a esta especie como agresiva”, ya que los ataques a personas son “muy, muy poco frecuentes”. Además, ha aclarado que los humanos no forman parte de su dieta, compuesta principalmente por peces.
El coordinador del área marina ha aprovechado la entrevista para destacar la importancia ecológica de los tiburones y las rayas. “Son especies clave para el equilibrio de los ecosistemas marinos”, ya que actúan como depredadores superiores y ayudan a mantener la salud del medio marino. De hecho, la presencia de estos animales es un buen indicador ambiental.
Durante la conversación también se ha abordado un estudio científico pionero basado en ADN ambiental, que ha permitido detectar ocho especies diferentes de tiburones y rayas en aguas de Ibiza y Formentera. Según Sobrado, esta técnica es innovadora y especialmente útil para identificar especies difíciles de observar, como el cazón (Galeorhinus galeus), del que existen pocos registros visuales.
El estudio forma parte de un proyecto más amplio en colaboración con entidades científicas nacionales y se suma a investigaciones similares realizadas en el mar de Alborán y la cornisa cantábrica. Los resultados confirman que la diversidad de elasmobranquios en las Pitiusas es mayor de lo que se pensaba.
Por último, Sobrado ha advertido sobre el impacto del calentamiento del Mediterráneo, que puede alterar los patrones de distribución de estas especies. “El aumento de la temperatura del mar puede obligarlas a desplazarse hacia aguas más profundas o latitudes más frescas”, ha explicado.
Desde el ámbito científico insisten en la necesidad de desmitificar el miedo a los tiburones y apostar por su conservación, recordando que su abundancia ha disminuido notablemente en los últimos 50 o 60 años y que su protección es esencial para la salud del mar.
