El prestigioso investigador ibicenco José Luis Mir ha pasado por Onda Cero para recordar los hechos que tuvieron lugar el 12, 13 y 14 de septiembre de 1936, justo hace ahora 90 años, y que acabaron desencadenando en lo que se ha dado por conocer como el Diumenge Negre.
En este sentido, Mir ha explicado a todos los oyentes que todo comenzó el viernes 12 de septiembre con un primer paso de aviones italianos que apoyaban al bando sublevado para localizar las defensas antiaéreas y que luego se desencadenó todo, al día siguiente, con un bombardeo efectuado por estos aviones, alcanzando edificios civiles y provocando numerosas víctimas "que habían bajado desde distintas partes de la isla para pasar el día con los amigos, comiendo o paseando".
Algo que desembocó, esa misma noche, en la masacre de los presos recluidos en el castillo de Ibiza "ya que ante el miedo de un posible desembarco inminente del bando nacional y antes de abandonar la isla, los milicianos decidieron matar a los prisioneros que tenían recluídos". Y todo ello, con una sangre fría y una brutalidad que, tal y como ha relatado Mir, pone los pelos de punta, "ya que la intención era fusilarlos en tandas de a cinco, por lo que primero sacaron y mataron a cinco, pero como el resto se negó a salir, apostaron una ametralladora en la puerta y otra en una ventana y empezaron a disparar a discrección con los que había dentro y una vez terminado su trabajo, lanzaron un par de granadas para rematarlos y entraron con machetes".

Las investigaciones realizadas por Mir sitúan en alrededor de 98 las personas fallecidas en la masacre y "entre los presos había comerciantes, militares, agricultores, médicos, estudiantes, políticos y personas consideradas de derechas o con una determinada posición económica o social", aunque según el investigador, el número podría haber sido mayor porque "había unos 140 presos, pudiendo algunos huir por una de las ventanas, saltando fuera del castillo y luego corriendo hasta la muralla, en una zona que daba a El Soto, y que usaban los militares para tirar la basura, terminando algunos con heridas de consideración aunque salvando su vida".
Aún así, el investigador nacido en Sant Antoni ha asegurado que sigue buscando documentación sobre aquellos acontecimientos y que no descarta realizar en el futuro un trabajo monográfico dedicado específicamente a lo ocurrido en el castillo ya que también ha advertido que el recuerdo de aquellos hechos "se va debilitando a medida que desaparecen las generaciones que los vivieron directamente o a través de sus familiares" y que "si hechos tan graves como los del Diumenge Negre y sus días anteriores no se van recordando o no se van informando de ellos al final acabarán desapareciendo cuando, para bien o para mal, son necesarios para evitar que episodios como aquel puedan repetirse".
