Son 22 entidades europeas las que se han implicado en un proyecto pensado para 4 años y que movilizará 10 millones de euros. Durante ese tiempo, se trabajará tanto en sistemas de cultivo de macroalgas en tierra y en mar como en procesos que permitan aprovechar mejor la biomasa obtenida. El objetivo es avanzar hacia usos de mayor valor añadido, reduciendo residuos y generando nuevas aplicaciones en sectores como la alimentación, la cosmética y la construcción.
El proyecto está liderado por ASINCAR, la Asociación de Investigación de Industrias de la Carne del Principado de Asturias. El papel de la Autoridad Portuaria es quizás menos visible, pero igual de importante, nos explica la jefa de división de innovación del puerto. Ainhoa Puebla nos cuenta que de ellos depende dotar al proyecto del nivel regulatorio necesario para que en un futuro pueda ser una opción empresarial. Se encargan de ordenar los espacios o determinar qué permisos serían necesarios. Porque a la autoridad portuaria, reconoce, le interesa un proyecto que reúne economía, azul, innovación y sostenibilidad como este.
Aunque en Asturias puede que sean menos conocidas, las algas tienen mucho recorrido. Y todo lo que aprendan ahora será beneficios, dice Puebla.
