Y no son todos los que la empezaron. Carmen Moreno se retiró de la carrera sin llegar a formalizar su candidatura pese a que, desde fuera, era vista por muchos como la rival más fuerte que podría tener Carmen Moriyón. Lo dejó al creer que no competía en igualdad de condiciones con otras candidaturas, en referencia al favoritismo claro y público mostrado por la ejecutiva hacia Lara Martínez. El funcionamiento de los partidos, o en las primarias del Psoe, está detrás de hechos como este, entiende Sergio. Es un proceso cerrado a la gente de dentro. Eligen los militantes y luego abren el proyecto aunque serán posteriormente todos los ciudadanos quienes deberían votar a ese candidato.
A falta de confirmarse oficialmente, los tres aspirantes han logrado los apoyos necesarios para concurrir en las urnas. Lara Martínez estaba claro por el apoyo del aparato del partido. Pero ser candidata oficial y de una forma "poco sutil" tiene su parte peligrosa, explica Sergio. Si Ramón Tuero o Alberto Ferrao se quedan cerca en la votación, quedará en evidencia una división interna. Y si ganan, el propio secretario general se quedará en una situación muy complicada. Y ser el "candidato contra el aparato" es interesante, aunque al ser dos pierde la fuerza de alinear todo el descontento interno.
Sergio concluye con una reflexión. Este tipo de primarias no parecen estar siendo positivas. Quien gana se cree legitimado por todo el partido, y quienes apoyan a quien pierde son señalados. Y ganar las primarias no garantiza elegir al mejor candidato. Porque eligen militantes que tienen sus propios intereses dentro del partido y no siempre van a pensar en lo mejor para la ciudad. Mezclar lo interno con lo externo está siendo un problema, entiende Sergio, quien concluye que ha contribuido a "bunkerizar" los partidos. Para elegir aun líder interno, a un secretario general, el diseño de primarias está bien. Para un cargo público es más dudoso...
