El coordinador del comité de Asturias, Pablo Suárez, defiende un "mandato global". La gran mayoría de proyectos que tienen nos llevan a lugares lejanos de las ciudad, pero allí donde hay niños y niñas está UNICEF. Gijón puede ser una buena ciudad para ser niño o niña, aunque eso no quiere decir que se pueda bajar la guardia.
La principal función del comité de Asturias, con sede en la plaza del Humedal, es captar recursos para la organización. Antes se hacía gracias a las postales de Navidad, aunque ahora se centran en la captación de socios. También hay campañas puntuales en las que se puede colaborar, o tienen un pequeño grupo de voluntarios muy especializado. Los recursos conseguidos en Gijón van a una "hucha común" de UNICEF. Una pequeña parte se quedan en la región. La Fundación trabaja fundamentalmente en programas relacionados con la educación, la salud mental o promoviendo la participación de la infancia en la vida activa. Es un derecho, recuerda Pablo.
También es un derecho jugar. Y en tiempos en los que se normaliza ver carteles de "Prohibido jugar", desde UNICEF se recuerda que la política debe dotar a la juventud de espacios seguros para sus juegos. Pensados para ellos. Es algo que recuerdan especialmente a ciudades que, como Gijón desde 2018, tienen el sello de "Ciudad amiga de la infancia". Un reconocimiento que está en constante revisión y que podría perder llegado el caso. Todos los años lo piden las organizaciones animalistas por la presencia de menores en las corridas de toros.
