En estos tiempos repletos de cambios y reseteos, la vida deja de ser un continuo avanzar. La realidad se fragmenta y se recompone, al mismo tiempo que los individuos, abrazando nuevos horizontes con la ternura y el amor como baluartes. Todo esto late en el emocionante nuevo trabajo de Fazáns (A estación violenta, Habitar), que narra el inesperado encuentro entre Bea (Mara Sánchez), una mujer de cincuenta años en plena crisis vital, y Denís (Adam Prieto), un joven que se cuela en su casa tras una noche de marcha. Con una cuidadísima banda sonora que bebe de grupos como Triángulo de amor bizarro o The Rapants y artistas como Pálida y Russ.
Ganadora del Premio Especial del Jurado y del de Mejor Interpretación para su pareja protagonista en Locarno (y también galardonada en el Festival de Sarajevo), y ambientada en una Bielorrusia que funciona como un personaje más, narra la insólita y frágil historia de amor entre una traslúcida aspirante a modelo y un solitario pintor que trabaja de noche en un depósito de cadáveres. Basado en el caso real de sus protagonistas, se trata de un filme visualmente cautivador y melancólico sobre la belleza, la mortalidad y dos almas solitarias que encuentran en el otro un inesperado refugio.
Un grupu de persones, Eros y una cabra, avancen per paisaxes irreales nun vehículu misteriosu, del que nun paez que se pueda baxar fácilmente. Nel trayeutu, fabulen sobre la so identidá mentanto’l Deséu los seduz. Un viaxe na llende ente vida y muerte, suañu y realidá.
