Los servicios jurídicos del club nervionense entienden que la expulsión fue injusta y han enviado el video en el que se ve todo lo que hace Matías Almeyda antes de ser expulsado. Iosu Galech puso en el acta que la roja fue por "protestar una de mis decisiones de manera ostensible, realizando gritos y gestos de desaprobación hacia mi persona", algo que no se ve como tal en las imágenes. Es cierto que el asistente de Galech avisa al entrenador sevillista y le dice que debe controlar a su banquillo, porque los ayudantes y los jugadores suplentes no paran de salir del banco para protestar, pero en la explicación de la roja no se habla de que la mostrara como responsable de un banquillo rebelde, sino por gritos y protestas del míster, que no se observan en el video. Todo depende de las interpretaciones pero, sea como fuere, la reacción posterior de Almeyda, diciendo que no se marchaba de allí, encarándose con el árbitro y luego con el cuarto colegiado, le pueden acarrear varios partidos de sanción. Seguramente entre cuatro y ocho.
Al margen de este episodio, el Sevilla se queja de disparidad de criterios arbitrales que le perjudican. Por ejemplo, algo que ha pasado esta temporada en varias ocasiones: penaltis que en el caso de los jugadores sevillistas se pitan pero en situaciones similares, para los rivales, no. De ese tipo de acciones ha hablado el presidente, Del Nido Carrasco, con el máximo responsable del Comité Técnico de Árbitros, Fran Soto. Carrasco le llamó para pedirle unificación real de criterios y quejarse de decisiones arbitrales que les están perjudicando, sacando a relucir el penalti señalado a Carmona en Mallorca en comparación al no pitado el pasado sábado de Youssef a Agoumé en el Sevilla-Alavés. Desde luego, en el club nervionense mirarán con lupa al árbitro que le toque pitar el próximo choque con el Getafe y los siguientes.

