El panorama actual de las enfermedades infecciosas presenta desafíos crecientes, y en algunos casos, inéditos. Entre otros, las resistencias a los antibióticos (estimadas como primera causa de muerte para el año 2050), el brusco aumento de las infecciones de transmisión sexual o el aumento del potencial pandémico de la gripe aviar H5N1 obligan a actualizar las respuestas ante estos desafíos.
A este nuevo panorama en enfermedades infecciosas se suman las amenazas que plantean los virus tropicales emergentes —virus del Nilo Occidental, dengue o chikungunya—, impulsados por el cambio climático y la creciente expansión de los vectores que las transmiten a causa del creciente movimiento de las poblaciones.

