‘GlowBark’, como así se llama, además de iluminar, refleja la riqueza orgánica de nuestro planeta a través de su constante movimiento, sin embargo, cuando detecta presencia humana cerca, su movilidad comienza a detenerse, simbolizando la destrucción y el deterioro de nuestro entorno, tal como ocurre en la tierra. Construida a base de filamentos de PLA, un polímero formado a través de recursos naturales como el maíz, la yuca y la caña de azúcar, y por tanto, biodegradable, así como con tela de lino que ayuda a difuminar la luz, este proyecto empezó a fraguarse en la mente de Pablo al tener que realizar un trabajo relacionado con el arte digital para una asignatura del Grado en ‘Diseño Digital’ que cursa actualmente en el centro universitario U-tad (Madrid). Tras cuatro meses de arduo trabajo (conceptualización, boceto, modelado, producción y programación del sistema para que Glowbark fuese interactiva), más de 600 horas de impresión en 3D y una altura de 2,40 metros, la obra es ahora una realidad y se encuentra expuesta en las dependencias de la universidad.
Un alumno de Ronda, joven promesa del diseño industrial
Una joven promesa del diseño industrial en nuestro país, que sin duda dará mucho que hablar, como el su día lo fue Steve Jobs. Se trata de Pablo Valdivia (Ronda, Málaga), quién a sus 21 años, ya puede presumir de haber diseñado la primera lámpara/escultura cinética interactiva que simboliza la intrusión del ser humano en la naturaleza.

