
1. El descubrimiento de los orígenes y el esfuerzo del
camino
Durante años, la historiografía rociera dio por sentado que el documento más antiguo que
atestigua la venida de la Virgen a Almonte databa de 1607. Sin embargo, el rigor de las últimas
investigaciones ha permitido fijar un nuevo hito fundamental.
● El hito de 1589: Se trata, hasta la fecha, del traslado documentalmente más antiguo
del que se tiene constancia.
● Una movilización épica: Estas venidas primitivas consistían en procesiones sobre los
hombros de los devotos a través del campo, salvando una distancia de unos 15
kilómetros. Aquello exigía un despliegue y esfuerzo titánico de hombres que, en los
años iniciales, eran agasajados con alimentos (como pan, vino o arenques) sufragados
directamente con dinero de las arcas municipales.
2. El trasfondo simbólico: Poder, posesión y control
económico
Pese al largo y duro trayecto entre la ermita y el pueblo, hubo etapas concretas en las que las
idas y venidas de la Virgen se repitieron de un modo continuado. De aquellos antiguos
traslados emerge un trasfondo simbólico y político de enorme calado:
● Afirmación de la propiedad frente a los colonos: En primer lugar, estas
movilizaciones reflejaban el constante empeño del vecindario de Almonte por dejar
claramente identificada la pertenencia y posesión de la imagen sobre los ocasionales
pobladores establecidos en Las Rocinas y sus amplios alrededores.
● El control civil e eclesiástico: En segundo lugar, se constataba que los poderes
locales (Iglesia y Ayuntamiento) gobernaban los designios de la imagen al asignar las
fechas de los traslados, situándose por encima de cualquier orden religiosa o de los
capellanes encargados del culto en la ermita. Esta era, además, una fórmula muy sutil
mediante la cual las autoridades municipales regulaban y controlaban las subidas y
bajadas de los precios de los productos alimenticios más básicos.
3. Las dos grandes proclamaciones institucionales
En el marco contextual de estos traslados surgieron los dos hitos institucionales más
importantes de la historia almonteña; dos proclamaciones que, sin la presencia de la devota
imagen en el pueblo, jamás se hubiesen producido: su nombramiento como Patrona de
Almonte en 1653 y el nacimiento del Rocío Chico.

El Rocío Chico: Protectora y Defensora ante las tropas de Napoleón
Bajo este nombre se conoce al Voto de Acción de Gracias que el pueblo de Almonte realizó en
1813, motivado por el gran desafío al invasor vivido en la antigua casa de los Ortiz de Abreu
(en la calle El Cerro) durante la ocupación napoleónica ya perteneciente a la familia Cepeda.
El 17 de agosto de 1810, un grupo de patriotas almonteños asaltó el cuartel que el ejército
francés había establecido en dicha casa solariega, dando muerte al capitán Pierre Douseau y a
cinco soldados bajo sus órdenes. Este gesto de insumisión estaba gravemente penado con el
"saqueo, incendio y degüello" de la población. Ante la inminente tragedia, Almonte se unió en
oración invocando la mediación de su Patrona. El ruego fue escuchado de forma milagrosa: los
ochocientos infantes franceses enviados desde Sevilla para aniquilar la villa nunca llegaron a
su destino.
Como testigo de aquella hazaña, la Hermandad Matriz conserva a modo de reliquia el portón
de madera original de la casa, donde aún se aprecian los impactos de bala del asalto. Desde
mayo de 2022, esta pieza histórica puede contemplarse en el Museo-Tesoro de la Hermandad
en El Rocío.
Cuando el ejército francés se retiraba definitivamente de España, el Ayuntamiento, el Clero y la
Hermandad Matriz firmaron formalmente el voto el 16 de agosto de 1813, comprometiéndose a
que:
“En adelante y para siempre jamás, pasarán la madrugada del 19 de agosto en El
Rocío, celebrando por la mañana Solemne Misa en la Ermita, en acción de gracias
por el singular favor de la salvación del pueblo”.
4. De la calamidad pública a las estancias extraordinarias
Originalmente, los motivos que obligaban a traer a la Virgen eran situaciones de calamidad
pública (epidemias, hambrunas y pertinaces sequías). Bajo ese carácter imprevisible, la imagen
podía venir tres veces en un mismo año —como ocurrió en el excepcional periodo de tres
meses de 1738— o pasar larguísimos períodos sin pisar la villa, que a veces se dilataban
quince, veinte o hasta 47 años.
Asimismo, la historia de Almonte registra notables estancias prolongadas de la Patrona en la
Parroquia de la Asunción debido a catástrofes o conflictos:
● El Terremoto de Lisboa (1755-1760): La Virgen permaneció cinco años en el pueblo
mientras se levantaba la antigua ermita, seriamente dañada por el seísmo.
● La Guerra de la Independencia (1810-1813): Tres años de estancia forzosa marcados
por los citados acontecimientos contra las tropas francesas.
5. El proceso de fijación: El nacimiento del rito de los
siete años
El rito, tal y como lo conocemos hoy, comenzó a regularse a mediados del siglo XX. En 1949,
con motivo de la bendición de la parroquia de Almonte tras las obras de restauración por los
daños de la Guerra Civil, se abrió una nueva etapa. Fue en 1956 cuando aparece por primera
vez el número 7 en el traslado, aunque no se establece aún de manera cíclica. Volvió a venir en
1963 debido al derribo de la antigua ermita para construir el actual santuario y, finalmente, a
partir de 1971 el rito de los siete años se cumplió invariablemente como un espacio de
tiempo prudencial para que los almonteños gozasen de su presencia.
CRONOLOGÍA DE LA FIJACIÓN DEL RITO |
1949: restauración de la Parroquia. Comienza el ciclo de siete años.
1956: Se invoca por primera vez el criterio del tiempo transcurrido.
1963: Traslado extraordinario por el derribo de la antigua ermita.
1971: El rito de los "Cada Siete Años" se cumple de forma invariable.
El rito actual paso a paso: La gran coincidencia de este año
Los cultos tradicionales del Rocío Chico comienzan con un triduo preparatorio del 16 al 18 de
agosto. En la noche del 18, el Santo Rosario recorre las calles de la aldea y, en la mañana del
19, tiene lugar la Solemne Función Votiva con la renovación del Voto de Acción de Gracias,
culminando con la Procesión Eucarística del Santísimo bajo palio alrededor del santuario.
La gran singularidad de este año radica en que el Rocío Chico coincide en el calendario
con la Venida de la Virgen. Así, tras cerrarse los cultos matutinos del 19 de agosto, la
fisonomía del rito se desplegará en toda su plenitud al atardecer:
● El Camino: La Virgen iniciará su traslado a hombros de los almonteños recorriendo los
15 kilómetros que separan la aldea del pueblo a través de los históricos caminos de Los
Llanos y de Los Taranjales.
● El Guardapolvo: A la salida de la aldea, la imagen será cubierta con el capote protector
para resguardarla del polvo de las arenas y las inclemencias meteorológicas. Al
despuntar el alba del día siguiente, con el primer rayo de sol, se vivirá el emotivo
momento en el que se le retira el guardapolvo y el pañito en el Alto del Molinillo, en el
Chaparral.
● Estancia de Reina: Tras una apoteósica procesión por las calles engalanadas con
arcos y flores de papel, comenzarán nueve meses de estancia en la Parroquia de la
Asunción. La estancia concluirá la próxima primavera con la Novena preparatoria para
Pentecostés, la procesión de despedida vestida de Reina y el definitivo camino de
regreso a su Santuario una semana después.
6. La última frontera: La estancia de la pandemia
(2019-2022)
No queremos cerrar este análisis sin hacer referencia al hito más reciente del siglo XXI, una
estancia que ya ha pasado a los anales de la historia rociera por su carácter extraordinario.
La crisis sanitaria mundial del Coronavirus sorprendió al mundo durante la estancia ordinaria de
la Virgen, que había llegado a Almonte en 2019. Debido a las restricciones sanitarias, la
Patrona no pudo regresar a la aldea en la primavera de 2020, suspendiéndose la romería
durante dos años consecutivos. No fue hasta mayo de 2022 cuando la Virgen del Rocío pudo
emprender, por fin, su camino de vuelta a las marismas, cerrando la estancia más larga de la
época contemporánea.
Con los puntos suspensivos abiertos en el almanaque y el corazón de Almonte latiendo con
fuerza ante la inminente cita de este 19 de agosto, los traslados no son una foto fija del pasado,
sino una historia viva que el pueblo sigue escribiendo con sus propios hombros.

