La investigación, publicada en la revista científica Landslides, profundiza en un fenómeno ya identificado en estudios anteriores y plantea la necesidad de implantar sistemas de vigilancia permanente para conocer con mayor precisión la evolución de la ladera.
Durante una entrevista en Más de Uno Granada, el investigador predoctoral de la UGR Víctor Morán Bajén explicó que el trabajo ha permitido redefinir la morfología y el volumen real del deslizamiento localizado en El Arrecife, una ladera situada en la margen occidental del embalse de Rules.
"Es importante mencionar que la combinación de factores que llevarían a esta movilización es altamente improbable", señaló el geólogo, quien insistió en trasladar un mensaje de tranquilidad a la población.
La ladera de El Arrecife concentra un volumen estimado de ocho millones de metros cúbicos
El estudio multidisciplinar ha sido desarrollado por investigadores de los departamentos de Geodinámica e Ingeniería Civil de la Universidad de Granada, junto a especialistas de la Universidad de Alicante, la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona.
Los trabajos han permitido determinar que el área afectada se extiende desde varios metros por encima de la antigua carretera N-323 hasta el valle actualmente ocupado por las aguas del embalse.
Según las estimaciones realizadas mediante técnicas geofísicas y simulaciones numéricas, el volumen potencialmente inestable alcanza los ocho millones de metros cúbicos.
Los investigadores concluyen que para que toda esa masa llegara a desplazarse sería necesaria la coincidencia de dos factores excepcionales: un elevado grado de saturación del terreno debido a lluvias intensas y un terremoto de magnitud superior a 6.
¿Qué ocurriría si se produjera el deslizamiento completo?
Las simulaciones realizadas por el equipo científico muestran que el impacto de esa enorme masa de terreno sobre el agua del embalse generaría una ola de grandes dimensiones.
Los modelos apuntan a que la altura de la ola podría superar los 30 metros y alcanzar aproximadamente los 45 metros en la orilla opuesta.
En ese escenario extremo, el agua podría inundar parcialmente la carretera autonómica A-346 y afectar a la autovía A-44, una de las infraestructuras viarias más importantes de la provincia al conectar Granada con la Costa Tropical.
Además, si el embalse se encontrara a su máxima capacidad, la ola podría incluso superar ligeramente la coronación de la presa.
No obstante, los investigadores recalcan que se trata de una hipótesis basada en condiciones extraordinarias cuya probabilidad de ocurrencia es muy reducida.
¿Existe riesgo inmediato para la población?
La respuesta de los expertos es negativa. Morán explicó que la probabilidad de que coincidan todos los factores necesarios para desencadenar un evento de estas características es muy baja y que la población puede seguir utilizando con normalidad las infraestructuras de la zona.
"Se puede seguir bajando a la costa sin miedo a que vaya a suceder esto mañana o ni siquiera en las próximas decenas o cientos de años", afirmó durante la entrevista.
El investigador recordó que la provincia de Granada se encuentra en una zona con actividad sísmica, aunque los terremotos con la magnitud necesaria para desencadenar un fenómeno de este tipo presentan periodos de retorno de cientos de años.
A ello se suma la necesidad de que coincidan episodios de lluvias muy intensas capaces de elevar significativamente el nivel freático de la ladera.
La monitorización de la ladera, la principal recomendación de los científicos
Más allá del riesgo potencial, el principal mensaje que lanza el estudio es la necesidad de mejorar el conocimiento y seguimiento de la ladera de El Arrecife.
Actualmente no existe una monitorización específica que permita conocer en tiempo real cómo evolucionan algunos de los parámetros que influyen en su estabilidad.
Por ello, los investigadores proponen la instalación de inclinómetros para identificar con precisión la superficie de ruptura del deslizamiento y de piezómetros que permitan controlar la evolución del nivel freático en el interior del terreno.
Estas herramientas aportarían información clave para detectar posibles cambios en la estabilidad de la ladera y reducir la incertidumbre sobre su comportamiento futuro.
"El peligro es bajo, pero puede suceder. Es importante que la sociedad sea consciente de que existe", destacó Morán.
Un problema geológico que ya afecta a infraestructuras de Rules
El estudio también recuerda que las laderas del embalse de Rules ya han generado problemas en infraestructuras de la zona.
De hecho, investigaciones anteriores identificaron otros deslizamientos activos en el entorno del embalse, uno de ellos relacionado con los movimientos detectados en una de las pilastras del viaducto de la A-44, que obligaron a ejecutar importantes obras de reparación y a cortar temporalmente la circulación.
Para los autores, estos antecedentes demuestran la importancia de vigilar de forma permanente los movimientos de ladera en un entorno donde confluyen infraestructuras estratégicas para las comunicaciones de la provincia.
La investigación, titulada Potential Cascading Geohazard: El Arrecife Landslide in Rules Reservoir, Southeastern Spain, concluye que, aunque el escenario analizado presenta una probabilidad muy baja, la vigilancia y monitorización continua de la ladera resulta fundamental para anticipar riesgos y garantizar la seguridad de las infraestructuras y de la población.
