FÓRMULA 1

Kimi Antonelli, el chico que adelantó el futuro

El piloto italiano se convierte en campeón del mundo a sus 20 años, convirtiéndose en el más joven de la historia de la Fórmula 1.

Rafa Fernández

Madrid |

Kimi Antonelli, el chico que adelantó el futuro
Kimi Antonelli, el chico que adelantó el futuro | Getty Images

Veinte años y 68 días ha necesitado Andrea Kimi Antonelli para convertirse en el campeón del mundo más joven de la historia de la Fórmula 1. El chico al que Mercedes entregó el asiento de Lewis Hamilton ha pulverizado el récord de Sebastian Vettel y ha devuelto a Italia una corona que esperaba desde Alberto Ascari, en 1953. Setenta y tres años de espera resueltos por un muchacho de veinte.

Hamilton encontró una manera de pedirle clemencia. Cuando le preguntaron en Austin qué consejo daría a su sucesor, respondió entre bromas: "Que reduzca la velocidad". Después se puso serio: "No necesita ningún consejo". El siete veces campeón reconocía el talento y la serenidad del joven que ha convertido su antigua casa en territorio propio.

Cuando Antonelli nació, el 25 de agosto de 2006, Alonso perseguía su segundo Mundial, Schumacher pilotaba para Ferrari y Hamilton todavía no había debutado.

En casa, los motores sonaban desde el principio. Su padre, Marco, fue piloto y dirige Antonelli Motorsport. Con dos años, Kimi no llegaba a los pedales de un kart y tuvo que sentarse sobre sus piernas. A los cinco condujo solo un pequeño Delfino en una pista de minimotos de Forlì. "Después de la primera vuelta, no podía parar", recordaría.

A los siete empezó a competir. En 2014, su padre lo coló en el paddock de Hockenheim escondido entre neumáticos sobre un carrito, con un paraguas encima. Aquel niño que entró a escondidas acabaría siendo el hombre al que todos miraban.

De niño animaba a Ferrari y admiraba a Vettel. "Todavía tengo una taza suya en casa", confesó antes de debutar. Su otro héroe era Senna, descubierto viendo antiguas carreras en DVD con su padre. Antes de tener una historia propia, Antonelli se sabía las de los demás.

Mercedes lo fichó con doce años. Después llegaron dos campeonatos europeos de karting, los títulos italiano y alemán de Fórmula 4 y las coronas regionales de Oriente Medio y Europa. Se saltó la Fórmula 3 y pasó directamente a la Fórmula 2. En 2024 ganó bajo la lluvia en la esprint de Silverstone y repitió triunfo en la carrera principal de Hungría. Terminó sexto el campeonato, pero eso no impidió el gran salto: Toto Wolff ya había visto al piloto que buscaba.

No sin un sobresalto. En sus primeros libres de Fórmula 1, en Monza, se estrelló a los diez minutos. Wolff lo protegió. Al día siguiente, Mercedes anunció que sustituiría a Hamilton.

Su estreno en 2025 dejó tres podios, 150 puntos y errores. La respuesta llegó en 2026: primera victoria en China, liderato en Japón y nueve triunfos antes de llegar a México, con 123 puntos de ventaja sobre George Russell. Allí ha cerrado el Mundial con cuatro grandes premios pendientes.

Vettel fue campeón con 23 años y 134 días. El niño de la taza ha rebajado su récord en más de tres años.

Italia, un país que ha hecho del automovilismo una pasión nacional, llevaba décadas poniendo su orgullo en una escudería y buscando un piloto al que entregárselo. Ya lo tiene. Antonelli nació en Bolonia, a menos de cincuenta kilómetros de Maranello, pero ha tenido que conquistar el mundo con una flecha de plata. Cuesta imaginar que los tifosi no sueñen ya con verlo algún día vestido de rojo.

Mercedes le pidió que aprendiera a ocupar el asiento de una leyenda. Él ha tardado dos temporadas en ganarse un lugar junto a ellas. Aquel adolescente cuyo primer entrenamiento terminó contra las barreras es hoy campeón del mundo. Y hasta Hamilton tiene que pedirle que vaya más despacio.