El conjunto franjirrojo hizo valer el 1-3 de la ida para sellar su pasaporte en la tercera competición continental y soñar con la final de Leizpig (Alemania) del 29 de mayo. En cuartos, se las verá contra el AEK de Atenas, liderado por el exdelantero serbio del Real Madrid Luka Jovic, que también avanzó en el torneo a pesar de caer en casa por 0-2 ante el Celje esloveno gracias a su renta de la ida (0-4). Consciente de la envergadura de la cita, Iñigo Pérez sacó de inicio a todos los pesos pesados y volvió a confiar en el brasileño Alemao para acompañar en punta a Jorge de Frutos.
Los vallecanos acataron a rajatabla la consigna de su técnico de que debían de saltar al césped como si la eliminatoria estuviera igualada con el fin de no caer en el exceso de confianza y no desmerecer al Samsunspor, séptimo en la liga turca y que salió con voluntad de buscar el milagro. El primer sobresalto llegó en el minuto 9, cuando Batalla controló mal un balón retrasado y a punto estuvo de birlárselo el chadiano Marius Mouandilmadji, el máximo goleador de la Liga Conferencia. Sin tiempo para recuperarse del susto, el juego siguió en marcha y, en una contra, la pelota acabó en De Frutos, quien dejó sentado a su defensor con un tacón en el corazón del área, pero su disparo lo detuvo Kocuk de forma espléndida.
El duelo prosiguió con el toma y daca, con ambos equipos apostando por el ritmo alto y la presión para llegar a las áreas, lo que dio pie a nuevas oportunidades. Primero, el Samsunspor con una buena combinación que Mouandilmadji culminó con un tiro por encima del larguero, y al poco, De Frutos se plantó ante Kocuk con otra cabalgada y le obligó otra a exhibirse. Antes del descanso, el combinado turco gozó de otra ocasión clara al encontrarse su ariete chadiano un balón en la frontal, pero su tiro raso le salió torcido.
Con 45 minutos por delante, el Rayo no tacañeó y salió dispuesto a sentenciar la eliminatoria. En sus mejores minutos, se encomendó a su velocidad para disponer de tres ocasiones claras de batir a Kocuk. Dos por parte de Isi, que con un latigazo puso el balón en el larguero tras rozarlo el portero turco, y otra de De Frutos que no logró encontrar puerta. Iñigo Pérez optó por contener y retiró a Alemao, sin la brillantez de la ida, y sacó a Balliu para apuntalar atrás. Al Samsunspor parecía que se le iba el gas, pero cuando más apático se le veía, hizo temblar Vallecas con un jugada soberbia del internacional senegalés Cherif Ndiaye, que batió a Batalla.
Con 0-1, el partido se adentró en la incertidumbre, aún más si cabe cuando otro balón colgado encontró al larguirucho Mouandilmadji, pero su remate se fue alto para alivio de los franjirrojos. Iñigo Pérez movió fichas para ganar frescura y consiguió que los minutos fueran discurriendo con el Samsunspor tratando de apurar sus cartuchos. Con el pitido final, Vallecas estalló de júbilo al ver al equipo de barrio escalar en Europa hasta su cima histórica un cuarto de siglo después.

