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Más poder para el VAR en el Mundial 2026: ¿mejora la justicia o rompe el ritmo del juego?

Estados Unidos, México y Canadá vivirán la nueva revolución del VAR en la Copa del Mundo que arranca el 11 de junio, un torneo llamado a marcar un antes y un después en la forma de entender el arbitraje.

Rafa Fernández

Madrid |

Así es la sala del VAR para el Mundial
Así es la sala del VAR para el Mundial | Agencia EFE

La FIFA busca en el Mundial de Fútbol 2026 dar un paso más hacia la justicia arbitral apoyándose en la tecnología y en un nuevo marco normativo aprobado por la IFAB. Pero el gran debate no es solo la precisión de las decisiones, sino su impacto en el juego: cada intervención del VAR puede alterar el ritmo, enfriar momentos de dominio y cambiar dinámicas clave de un partido.

No es la primera vez que el arbitraje vive una transformación profunda. La introducción de las tarjetas en el Mundial de México 1970 cambió la forma de sancionar el juego; errores como el gol no concedido a Frank Lampard en Sudáfrica 2010 impulsaron la llegada de la tecnología de línea de gol; y más recientemente, el VAR alteró para siempre la toma de decisiones desde su implantación en Rusia 2018.

Pero hay una lectura más concreta si se mira desde la perspectiva de la selección española. Tres acciones muy distintas, en tres Mundiales diferentes, que con VAR podrían haber cambiado su historia: el gol de Míchel en México 1986 que botó dentro y no subió al marcador; el codazo de Mauro Tassotti a Luis Enrique en Estados Unidos 1994, que hoy habría supuesto penalti y expulsión; y la acción de Joaquín en Corea-Japón 2002, en la que el balón no salió y acabó en gol. Tres decisiones que hoy serían corregidas sin discusión y que reflejan el impacto de la tecnología.

Un VAR con más poder

El VAR entra en una nueva dimensión. Hasta ahora limitado a acciones muy concretas, ampliará su radio de acción en el Mundial 2026.

Podrá intervenir en segundas tarjetas amarillas cuando supongan una expulsión, corrigiendo errores claros en decisiones que hasta ahora eran intocables. También tendrá capacidad para revisar córners concedidos de forma incorrecta, una jugada aparentemente menor pero que genera muchas situaciones de peligro.

El objetivo oficial es intervenir de la manera más rápida y precisa posible para no afectar al ritmo del juego. Sin embargo, ahí reside uno de los grandes puntos de debate. Cada revisión, por breve que sea, impacta directamente en el desarrollo del partido: corta el ritmo, enfría fases de presión alta y puede romper dinámicas muy claras.

El equilibrio entre justicia y ritmo

Incluso una revisión de pocos segundos puede cambiar la inercia emocional de un encuentro, dando oxígeno a un equipo replegado o frenando a otro que estaba en plena fase de dominio. La FIFA defiende que las revisiones serán más ágiles, pero no ha detallado con precisión los mecanismos que lo garantizarán.

Además, este nuevo escenario obliga a replantear el papel del árbitro de campo. Ya no es solo quien decide en directo, sino quien convive con una supervisión constante desde la sala de vídeo. Su criterio sigue siendo clave, pero cada vez más condicionado por una posible revisión posterior.

El arbitraje se convierte así en un sistema compartido entre humano y tecnología, donde la intervención del VAR no solo corrige errores, sino que también influye en la toma de decisiones.

El verdadero reto en 2026 no será solo ampliar el poder del VAR, sino lograr que esa mayor intervención no termine condicionando el ritmo natural del juego. Porque el equilibrio entre justicia arbitral y fluidez competitiva será más delicado que nunca.

El Mundial 2026 será una prueba definitiva para el VAR: más poder, más presencia y más responsabilidad. La tecnología promete acercar el fútbol a la justicia, pero el desafío será hacerlo sin romper la esencia del juego.

El debate ya no es si el VAR debe existir, sino hasta dónde debe llegar. Porque mientras acerca el fútbol a la precisión, también lo enfrenta a una pregunta incómoda: "si esa búsqueda de justicia puede acabar transformando el propio juego".