La historia de Diego Paz González es una de esas que demuestran que las oportunidades pueden aparecer cuando menos te lo esperas. En su caso, el camino hacia el fútbol americano comenzó en 2022, después de más de una década practicando atletismo y un par de años alejado de la competición. Un amigo que jugaba en Las Rozas Black Demons le animó a probar: "Eres grande, eres rápido, vente aquí a probar". Y aquella invitación terminó cambiándole la vida.
Lo curioso es que Diego ni siquiera conocía realmente el fútbol americano. "Antes de 2022 jamás había escuchado hablar de fútbol americano", reconoce durante la entrevista con Rafa Sanz del Río, en el podcast de Onda Cero, Underdog. Su primera experiencia tampoco fue en la posición que acabaría convirtiéndose en su especialidad. Comenzó como receptor, pero la falta de efectivos en la línea defensiva durante un partido le llevó a cambiar de lado del campo.
Aquella improvisación terminó siendo decisiva. En su primer encuentro como línea defensiva consiguió varios sacks y numerosos placajes. Los entrenadores encontraron rápidamente su sitio y él empezó a descubrir una posición que le apasionaba cada vez más.
En 2023 llegó su primera gran temporada en la categoría sénior, en la que consiguió alrededor de diez sacks -o capturas al quaterback- en la liga española y recibió su primera oportunidad profesional con los Barcelona Dragons. También destaca la importancia que tuvo en su evolución el entrenador Chase Baker, que le ayudó a comprender mejor los entresijos del juego.
Desde entonces, su progresión ha estado marcada por el estudio de los grandes referentes de la NFL. Uno de ellos es Maxx Crosby, estrella de los Las Vegas Raiders, del que admira tanto sus condiciones deportivas como su mentalidad y capacidad de liderazgo. "Creo que las actitudes y el lenguaje no verbal se contagian", explica.
Para Diego, un buen defensor no solo debe rendir individualmente, sino transmitir energía al resto de sus compañeros.
Una llamada inesperada mientras jugaba a la consola
El salto a las competiciones internacionales y su experiencia en Alemania fueron consolidando un camino que hasta entonces parecía muy lejano. Pero la oportunidad más importante llegó cuando menos la esperaba: una llamada para realizar unas pruebas con los New England Patriots, uno de los equipos más reconocidos de la NFL.
El momento resulta casi cinematográfico. Después de una temporada exigente, Diego estaba descansando y jugando a la consola cuando recibió la noticia. "Me pilló jugando a la Play tirado en la cama", recuerda entre risas.
La llamada llegó cuando acababa de cerrar una temporada que, pese a quedarse a las puertas de la final, le había dejado buenas sensaciones. A partir de ahí comenzó un proceso que tuvo que acelerar al máximo: apenas disponía de dos semanas para prepararse antes de viajar a Estados Unidos.
Sin terminar de creerlo cogió un avión rumbo a Boston. Una vez en Estados Unidos, pudo conocer las instalaciones de la franquicia, realizar un entrenamiento junto a otro jugador, someterse a mediciones y pruebas físicas y pasar un reconocimiento médico.
También tuvo la oportunidad de desayunar junto a jugadores del equipo y mantener reuniones con los responsables de la franquicia para conocer cómo funcionaba el proceso.
Para Diego, aquello supuso mucho más que una experiencia deportiva. "Es un sueño, un sueño y un honor", reconoce al recordar que pudo poner un pie en unas instalaciones de la NFL. Una oportunidad que, además, tiene un significado especial por sus raíces y por lo que puede representar para el fútbol americano español.
"La NFL no se entra como el que va a tomar un café"
Pese a la enorme repercusión de la experiencia, Diego es consciente de que todavía queda mucho camino por recorrer. Su visita a las instalaciones de los Patriots no significa que tenga un contrato ni que su incorporación a la NFL esté cerrada. La franquicia quería verlo en persona, analizar sus condiciones y conocer de primera mano su potencial.
"Ellos querían verme en persona. Ellos me querían analizar en persona", explica. Ahora se encuentra a la espera de nuevas oportunidades, con la posibilidad de que otros equipos también puedan interesarse por su perfil.
El propio jugador evita alimentar expectativas precipitadas y recuerda que alcanzar la NFL exige un proceso especialmente complicado, más aún para alguien que ha desarrollado su carrera lejos del sistema universitario estadounidense.
"A la NFL no se entra como el que va a tomar un café", advierte. Su objetivo inmediato pasa por aprovechar todo lo aprendido durante aquella visita y mejorar los aspectos técnicos y físicos que pudo observar en los jugadores profesionales.
"Quiero empezar a entrenar y a prepararme dirigido a atmósferas como esa", asegura. Su intención es trabajar para acercarse cada vez más al nivel que exige la mejor competición del mundo.
Un sueño personal que puede abrir puertas al fútbol americano español
Más allá de su futuro individual, Diego tiene muy presente lo que puede significar su experiencia para otros deportistas españoles. En el coloquio reconoce los sacrificios que implica perseguir una carrera en este deporte desde España: tiempo lejos de la familia y los amigos, desplazamientos y renuncias personales para competir al máximo nivel.
Por eso considera especialmente gratificante comprobar que todo ese esfuerzo empieza a dar sus frutos. "Todo lo que inviertes en ti acaba volviendo", reflexiona.
También confía en que su paso por las instalaciones de los Patriots sirva para que otras franquicias presten atención al talento que existe en España. "Me hace mucha ilusión que esto vaya a abrir más puertas y que ponga a España en el mapa", explica.
"Me gustaría hacerle un sack a Mahomes, que se queja por todo"
La conversación deja también espacio para conocer su lado más competitivo. Cuando le preguntan a qué quarterback de la NFL le gustaría hacerle un sack, Diego no duda en mostrar su particular sentido del humor. Le gustaría enfrentarse a los quarterbacks que protestan demasiado después de recibir un placaje.
Y ahí tiene claro a quién querría placar, nada más y nada menos que a la estrella de los Kansas City Chiefs Patrick Mahomes. Explica que su decisión viene por la costumbre del dos veces MVP de la NFL de protestar a los árbitros cuando es capturado, y no comprende por qué jugadores como él no pueden felicitar a quien realiza una gran jugada defensiva.
"Si yo te doy la enhorabuena cuando lanzas un pase de touchdown, pues dame la enhorabuena cuando he conseguido placarte después de quitarme un tío de 150 kilos de encima", bromea.
Y si de elegir un escenario se trata, también tiene claro cuál le atrae especialmente: el estadio de los Raiders, el Allegiant Stadium, por su estética negra y gris en la localidad del estado de Nevada.
Diego Paz González todavía tiene mucho camino por delante, pero su historia ya ha conseguido algo importante: demostrar que el fútbol americano español puede aspirar a cruzar el Atlántico y llamar a las puertas de la NFL. Su siguiente objetivo está claro: seguir trabajando para que aquella llamada inesperada mientras jugaba a la consola no sea más que el principio.

