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JORNADA 2 | ATLÉTICO 2-1 EIBAR

Atletico de Madrid 2 - 1 Eibar

A punto estuvo de convertirse en tragedia lo que empezó siendo una fiesta. La celebración de la Liga del Atlético junto con su afición a punto estuvo de truncarla un Eibar superior que puso en muchos apuros al campeón. Miranda y Mandzukic ajusticiaron a un conjunto armero que se mereció al menos llevarse un empate del Calderón.

Jorge Bautista |  Madrid |  Actualizado el 13/07/2016 a las 20:10 horas

Se suele decir que las victorias sufridas son las que uno más valora. Si esta frase es cierta, la que ha logrado el Atlético ha sido más agradable y dulce que la gran mayoría de las que consiguieron la pasada temporada. El equipo rojiblanco superó por 2-1 al Eibar en un horrible partido que se llevaron por dos jugadas de estrategia y en el que acabaron pidiendo la hora.

Se respiraba fiesta en el Calderón. Ambiente de gala en el feudo rojiblanco, ambiente festivo. Ambiente de lujo para ver, por fin, a sus jugadores, a sus héroes, levantar la Liga. Para ver esa preciada copa que tanto costó ganar en manos de Gabi, de Godín... para que la décima estuviera con las otras nueve y para que diera inicio el reencuentro de afición y Atlético en el torneo doméstico.

Pero la idea del partido a partido sigue adelante, y el pasillo que hizo el Eibar antes del comienzo del envite no iba a ser señal de lo que iba a pasar en el transcurso de los 90 minutos. Y eso que el cuadro de Simeone, dirigido de nuevo por el Mono Burgos, empezó fuerte. Mandando. Dejando claro al recién ascendido quién era el campeón y que el Calderón es un terreno hostil para el visitante.

Se fue apagando el fuelle poco a poco, y poco a poco empezó a despertar un Eibar que fue haciendo incómodo el encuentro para los locales. Cuando eso pasa, el Atlético tiene que tirar de una de sus armas: el balón parado. Justo eso sucedió de nuevo, y en saque de esquina magistralmente botado por Koke y horriblemente defendido lo remató Miranda a gol.

El Eibar no se rindió
Uno a cero y más calma en el Atlético. Sólo se llevaba una jornada sí, pero aunque no se diga el empate ante el Rayo y la imagen de la segunda parte habían hecho saltar alguna que otra alarma. El triunfo estaba encaminado, pero lo cierto es que el juego seguía creando dudas, y más con un Eibar que en ningún momento bajó los brazos.

Ni tan siquiera cuando nuevamente los de Simeone hicieron valer la pizarra en una falta que Mandzukic clavó de cabeza. Parecía que todo iba a ser un camino de rosas gracias a la pelota parada, pero un soberano golazo de Abraham, de grandísima jugada y mejor disparo directo a la escuadra, volvió a dejar dudas. El Atlético seguía buscando su nuevo rumbo.

Porque claro está, Mandzukic no es Diego Costa, Siqueira no es Filipe, y Antoine Griezmann todavía no se ha adaptado al esquema del Atlético porque quizá ese esquema no sea el idóneo para un jugador de sus características. Así que, poco a poco, la fiesta que era el Calderón se convirtió en miedo ante el empuje armero.

Y es que la intensidad la ponía el Eibar. Gabi y Mario, y todos los demás, no dejaban de ver cómo los que vestían de celeste iban más fuerte. Iban con más ganas. Y les ponían en unos apuros que no se imaginaban, en unas dificultades como sólo los más grandes han puesto al Atlético en su estadio. La victoria peligraba, peligraba muchísimo.

Victoria y mala imagen
A punto estuvo Bóveda de lograr el empate tras un buen centro desde la izquierda, y Ángel se encontró con una bola tras un fallo impropio de Godín que desbarató Siqueira. Al final victoria, con muchísimo sufrimiento y con una imagen de nuevo muy pobre, para un Atlético al que le queda mucho camino por recorrer.