Hay historias que van más allá del deporte. La de Enmanuel Reyes Plá, conocido en el mundo del boxeo bajo el pseudónimo de "El Profeta" es una de ellas. Una auténtica historia de sacrificio y perseverancia que arranca en la isla de Cuba y culmina, por el momento, con una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de París 2024 para España, siendo el primer metal olímpico para el boxeo de nuestro país en 24 años.
De la escuela al ring
Enmanuel Reyes Plá ha rememorado su historia en el programa Por Fin de Jaime Cantizano, contando cómo fueron sus primeros coqueteos con el mundo del boxeo. Fue su padre quien, preocupado por las peleas del colegio, le apuntó a esta disciplina con apenas seis años.
"Me metió en el boxeo y me dijo: para aprender a defenderte y no pases trabajo", recuerda Enmanuel. Lo que comenzó como una medida preventiva, pronto se convirtió en vocación; y posteriormente en una herramienta que le serviría para sacar adelante a su familia.
El éxodo por Europa, una cárcel y España
Cuba, sin embargo, no le daba oportunidades. "Siempre decían que era joven, que era para el otro año, y al final uno se va a poner viejo también" explicaba. Con familia en España y pocas opciones, decidió emigrar a Moscú, intentó cruzar a Polonia por Bielorrusia y, tras varias fronteras fallidas, acabó en un campo de refugiados en Austria y un mes en una prisión de inmigrantes alemana.
Al regresar a Austria decidió simplemente coger un avión: "que sea lo que Dios quiera", y pasó sin problemas: había estado semanas esquivando fronteras cuando una simple gestión lo habría llevado a España en cuestión de días.
Galicia, el gimnasio Los Planas y la llamada que lo cambió todo
Al llegar a España se reencontró con su familia en Galicia, y recaló en el gimnasio Los Planas, que sigue siendo su club a día de hoy. No llegó en su mejor forma, pero el seleccionador Rafa Lozano lo vio en unas pruebas de sparring y no dudó: "Me dijo: a partir de ahora vas a pertenecer al equipo nacional, vamos a hacer todo lo posible para que obtengas la nacionalidad y nos puedas representar".
Tokio, París y una promesa cumplida
En Tokio 2020, su primera participación en unos Juegos Olímpicos, rozaría el podio. En París 2024, logaría hacer historia al subirse a él con el bronce en la categoría de 92 kilos, suponiendo un hito para el boxeo español: el primer metal olímpico en 24 años.
Para Enmanuel, esta medalla era también el cumplimiento de una promesa que de niño le había hecho a su padre frente al televisor: "un día vamos a estar ahí, y mi papá se reía. Ya puedo morirme tranquilo, porque he cumplido con él".
El boxeo, una asignatura pendiente
El deporte ha crecido en popular, pero las instituciones siguen sin tratarlo como merece. La normativa que impide a los menores practicar boxeo federado, algo que en el mundo del judo y el taekwondo sí está permitido, supone para Enmanuel un trato injusto que limita el desarrollo de este deporte desde la base.
"A nivel político no lo dejan porque supuestamente es maltrato, es agresión, y al final el judo y el taekwondo son deportes de combate también", así como reivindica el cambio generacional: "los boxeadores de hoy somos universitarios, sabemos expresarnos y somos gente educada. Eso ha cambiado".
Camino a Los Ángeles 2028 y la medalla que le falta
El Profeta quiere continuar alargando su legado. Con el bronce en el bolsillo, Enmanuel pone su mirada en Los Ángeles 2028, con un objetivo más que claro: "para mí es para coger la medalla de oro, y ya estaré tranquilo conmigo también.
Un hombre que cruzó medio mundo para perseguir un sueño, que pasó por la cárcel y un campo de refugiados, y asegura que lo mejor está aún por llegar".
