Pilar Jurado ha defendido el valor de la creatividad humana frente al avance tecnológico y ha advertido del riesgo de una cultura cada vez más superficial. "En la mediocridad siempre va a ganar la inteligencia artificial. Solamente hay un lugar en donde no puede ganar al ser humano y es en la genialidad", ha asegurado.
La compositora ha vinculado esta reflexión con su propia trayectoria, marcada por una relación estrecha con el Teatro Real desde su juventud. Ha recordado que recorrió sus pasillos como estudiante del conservatorio y que participó tanto en el cierre del antiguo teatro como en su reapertura. "Se estrenó mi primera pieza para orquesta […] y en la primera ópera que se hizo en el Teatro Real, yo también estaba", ha señalado.
Jurado ha subrayado además su papel pionero como la primera mujer en recibir el encargo de una ópera por parte del coliseo madrileño, una experiencia que ha calificado de "extraña y maravillosa". También ha destacado el componente humano de ese vínculo: "Todo el mundo se involucró de una manera increíble. Eso muy pocas veces ocurre".
Sobre su perfil polifacético, ha rechazado encasillarse: "Yo siempre he creído que yo era yo", ha afirmado, defendiendo que ha sido la propia vida la que le ha permitido desarrollar distintas facetas artísticas.
En relación con la inteligencia artificial, ha insistido en la necesidad de mantener la exigencia: "Para poderle pedir a la inteligencia artificial algo interesante, tú tienes que tener mucho interesante en ti". A su juicio, el problema actual es la pérdida de excelencia en favor de la inmediatez.
Asimismo, ha alertado sobre el futuro de la ópera si no se apuesta por la creación contemporánea y por atraer a nuevas generaciones sin “pervertir” el género. En un contexto donde “todo es entretenimiento, hasta la política”, ha lamentado la falta de criterio y el debilitamiento del espacio cultural.
"Es mucho más manejable la gente que no tiene criterio", ha concluido.

