Entrevista en Por fin no es lunes

La asombrosa aventura de un padre y su hijo que viajan por el mundo fotografiando felinos

De la Patagonia al Tíbet o de la sabana africana a Sierra Morena, el viaje de Andoni Canela y su hijo Unai comenzó hace cuatro años y ahora se ha convertido en la película 'Panteras: viviendo entre felinos'.

ondacero.es

Madrid | 07.11.2021 10:50

Félix Rodríguez de la Fuente decía que las relaciones familiares y sociales de los leones son fascinantes. Algo que podría aplicarse a casi todos los grandes felinos: león, tigre, jaguar, leopardo. Grandes depredadores con un comportamiento social, que transmiten sus conocimientos de padres a hijos.

Al igual que una leona enseña a cazar a sus crías, el fotógrafo y documentalista Andoni Canela, le transmitió a su hijo Unai el amor por la naturaleza, y por las cámaras. Las aventuras que su padre le contaba sobre sus viajes por diferentes paraísos naturales le hicieron soñar en poder hacerlo él algún día. Y ese día llegó hace cuatro años. Unai tenía solo 13 años y su padre le dijo que le acompañase en su nueva aventura: viajar en busca de los últimos grandes felinos del planeta.

De la Patagonia al Tíbet, de la sabana africana a Sierra Morena, hogar del Lince Ibérico. Ahora, ese viaje, se ha convertido en la película 'Panteras: viviendo entre felinos', que no es solo un documental sobre estos majestuosos animales, sino una historia que habla de cómo se transmite la pasión y el conocimiento de padres a hijos.

"Recuerdo que mi padre me contaba las aventuras que vivía y yo siempre había tenido ganas de vivirlas también. Cuando se me presentó la oportunidad, fue una aventura el poder vivirlo yo porque no tenía ni idea de lo que me esperaba. Fueron cuatro años de aprender un montón y descubrir lugares", comenta Unai.

Andoni asegura que siempre pensó que cualquier chaval de la edad de su hijo se habría ido con él para disfrutar de los paisajes y la parte positiva, pero que le daba miedo y tenía dudas sobre la adolescencia: "Los chavales luego tienen otros intereses, pero afortunadamente no pasó y él siguió viniendo. Ahora tiene el gusanillo metido, como yo".