Opinión

Monólogo de Alsina: "Primeras encuestas: flojo efecto Iglesias"

Carlos Alsina analiza en su monólogo de Más de uno las últimas encuestas sobre los resultados de la Comunidad de Madrid cuyos datos muestran que Pablo Iglesias no sería presidente.

Carlos Alsina

Madrid | 17.03.2021 08:45

Cuánto pesa el efecto Iglesias. Pues según las dos primeras encuestas que se publican, poco. El Mundo dice que Podemos pasa de siete diputados a nueve. El Español, que de siete se pone en quince, pero a costa de que el PSOE pase de 37 a 30. En ambas encuestas cae Más Madrid, o resumido, que hay trasvase de votos de unos partidos de izquierda a otros pero la suma sigue siendo la misma: sesenta diputados, menos de los que tiene ahora y por debajo de la mayoría absoluta.

Con estos números, gobierna Ayuso. Necesitada de Vox y de lo que queda de Ciudadanos, pero con ventaja suficiente para plantearse incluso un gobierno en minoría, sólo del PP, apoyado en el Parlamento por estos dos grupos.

"De los tres partidos de izquierdas, Pablo Iglesias queda tercero"

Con estos números no hay gobierno posible de la izquierda ---ni siquiera con Ciudadanos---. Y aunque diera la suma, el presidente no sería Iglesias. De los tres partidos de izquierdas, queda tercero. La pretensión que formuló anteayer, en su video promocional, con estos resultados decae.

Ayudando a ganarlo y liderándolo. Está claro quien tendría que ser el presidente en el plan de Iglesias. Y quienes más se han fijado en esa frase de su homilía han sido los de Errejón. Que el vicepresidente morado dijera luego que estaba dispuesto a ir por detrás de Mónica García en la lista no ha debido de sonarles convincente. Porque lo han seguido viendo como un intento de absorción, de dilución de su marca en un Podemos que ya no es lo que era.

Mas Madrid no sólo ha dicho no, sin consulta a las bases y sin darle muchas vueltas, a la oferta rechazable de Iglesias. Ha incluido un par de frases en la respuesta que en la casa morada han escocido.

Lo de Netflix y lo del machismo. Ambas cosas han dolido. Lo de Netflix porque la afición por las series, y haberse visto todas las temporadas de Barón Negro es algo que aprecian mucho no sólo los compañeros de Iglesias, también los periodistas y analistas que le tienen como maestro. Y lo del machismo, porque sostienen que en absoluto pretendió el líder desplazar a mujer alguna.

Ni media voz crítica en el partido asambleario por el dedazo del secretario general

"Madrid necesita un Gobierno de izquierdas y creo que puedo ser útil ayudando a ganarlo y liderándolo", ha dicho el líder, quitándole importancia, que respeta que Más Madrid rechace su oferta: máximo respeto ---qué remedio---.

Por cierto, ni media voz crítica en el partido asambleario por el dedazo del secretario general ungiendo ya heredera y candidata a la presidencia. Podemos se ha convertido en el último partido dinástico.

"El efecto sorpresa es lo que tiene, que tus socios no se toman a bien que les descoloques"

Sánchez puso la mejor (y más falsas) de sus sonrisas cuando el lunes le preguntaron en Francia por la dimisión en diferido que acababa de presentarle Iglesias en forma de vídeo electoral a su militancia. Fingió el presidente que no había mayor problema en que su compadre le reventara la agenda, le alterara los planes y le diera la noticia diez minutos antes de anunciarla urbi et orbi, como corresponde a las decisiones de los Papas. Pero nadie se cree que Sánchez vaya a dejar de desquitarse por la maniobra inesperada. Estas cosas se apuntan en el cuadernito de agravios y, entre sonrisas y frases de madera, se va madurando la revancha.

Nadie se cree que Sánchez vaya a dejar de desquitarse. Entre sonrisas y frases de madera, se va madurando la revancha

La nueva vicepresidencia morada, en manos de la ministra de Trabajo, ya no será segunda sino tercera. Se la degrada en la jerarquía para que la vicepresidenta económica, Calviño, mantenga el control de los asuntos económicos y la interlocución con Bruselas. Al final le va a tener que agradecer la señora Calviño a Pablo Iglesias que haya hecho posible su promoción interna: de vicepresidenta tercera a vicepresidenta segunda. Victoria in extremis aprovechando que Iglesias se va marchando. Ojo, que como ayer dijo la portavoz Montero, todavía no se ha ido.

"Salvador Illa marcó el camino y Pablo Iglesias lo sigue"

No se puede decir, en efecto, que el vicepresidente no haya dado preaviso. De hecho lo primero que dijo es que él hasta que no empiece la campaña electoral no renuncia ni al cargo, ni al despacho, ni al sueldo, ni a nada. Salvador Illa marcó el camino e Iglesias lo sigue. Su prioridad, y su cabeza, ya está en la carrera madrileña (que es lo que a él le estimula, competir) pero será capaz de multiplicarse y echarle horas para no desatender una sola de sus obligaciones como ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030. Está a salvo la agenda 2030, nadie se inquiete.

Como todo el mundo da por hecho que Sánchez tiene sus propios planes y que ahora lo que se lleva es epatar al personal con giros que nadie espere, a la ministra portavoz le preguntaron, por preguntar, si no estará pensando el presidente en convocar elecciones generales.

Tarea pendiente desde luego tienen. Cuatro millones de parados, un millón más en los ERTEs, el sector turístico aún parado, la campaña de vacunación al trantrán, la distribución de los fondos europeos, (¡los indultos, dice Rufián!, eso, lo indultos). Tarea tienen, pero da igual lo que diga la señora Montero porque ni sabe cuándo serán las elecciones ni se responde nunca afirmativamente a una pregunta como ésa.

Y si no lo sabe la señora Montero, aún lo sabe menos Pablo Echenique. Aunque finja estar en la pomada.

Habrá convocatoria cuando Sánchez entienda que le viene bien que la haya. Podemos, en esto, no va a ser consultado.