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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Moncloa prevé que tras el verano haya condena del procés, qué oportuno para pedir la abstención a PP y Cs"

Va a ser cosa de pedirles que nos cuenten sus agendas. Su día a día. Su minuto a minuto. La mañana de hoy, por ejemplo, a qué van a dedicarla. La tarde de ayer, ¿qué hicieron? ¿Qué van a hacer mañana los Iglesias, Rivera, Casado, Sánchez? Los 350 diputados que tenemos en el Congreso. ¿En qué ocupan sus días?

Carlos Alsina
  Madrid | 11/07/2019

Aparte de a predicar lo mucho que se esfuerzan por el bienestar de España, cómo se dejan la piel, se desloman, trabajando sin descanso porque haya un gobierno cuanto antes y bla bla bla, aparte de hablar, y hablar, y hablar, ¿en qué consiste su día a día? ¿Cuántos actos concretos puede presentar cada uno de ellos, al final de la jornada, para probar el esfuerzo ímprobo que ha hecho en aras de la estabilidad y de que no se repitan las elecciones porque hay que ver, que la gente no quiere tener que volver a votar, y bla bla bla.

Ya lo dijo Pablo Iglesias, en la confesión más provechosa que ha hecho desde que se dedica a la política, que es siempre.

Como para fiarse de lo que nos cuentan si no se fían ellos no ya de lo que se dicen en público, sino de lo que se confiesan en privado. No hay negociación que sobreviva al trilerismo, la argucia y el choteo.

Ayer nos preguntábamos aquí después de escuchar esta declaración de Adriana Lastra avisando a Podemos de que no habrá más intento de investir a Sánchez que el de final de julio

…si es que acaso veríamos a Sánchez acudiendo al Palacio de la Zarzuela el 25 de julio a decirle al rey: 'ya lo he intentado una vez, he fracasado, renuncio a mi candidatura, majestad. Propóngaselo usted a otro'. ¿No es tan firme el mensaje de que no habrá segundo intento en septiembre? Pues renuncie el candidato. Hoy La Razón informa del doble juego, doble discurso, en el que está el presidente con esta historia. Porque en público están sus portavoces coreando el estribillo de que no habrá segunda oportunidad —que lo sepas, Pablo— pero en privado le está diciendo a los partidos que a la vuelta del verano pasarán cosas que llevarán a Ciudadanos y al PP a abstenerse para que Pedro se corone. ¿Y qué cosas son ésas? Pues la sentencia por la presunta rebelión. La decisión del Supremo sobre si delinquieron, o no, Junqueras, Forn, Turull, los Jordis, y en caso de que sí, cómo de grave fue y cuántos años les caen. La previsión de la Moncloa, y de casi todo el mundo, es que habrá condena. Si no por rebelión, por sedición, que tampoco es poca cosa. Quince años de cárcel pide la abogacía del Estado. Y en cuanto se conozca la sentencia, veremos al gobierno catalán agitando el tablero y a Esquerra y los de Puigdemont marchando juntos contra el Estado. Qué contexto más oportuno, calculan los incansables estrategas, para pedirle a Casado y a Rivera unidad de acción frente al independentismo y abstención para investir de una vez un presidente. Necesitamos ya un gobierno, será el mensaje, para hacer frente a este nuevo desafío.

Resumen: que no hay manera de saber si Sánchez está queriendo elecciones o está confiando en su investidura de septiembre porque cada visitante de la Moncloa sale con sus propias impresiones y porque del discurso público del gobierno no se fía ninguno de sus interlocutores.

A diez días de la investidura que no sale, nadie movió ayer un dedo (que se sepa) para que la cosa cambie. Susana Díaz se asomó por la tarde en esta cadena para reclamarle a Ciudadanos su abstención en la investidura y recordarle al PP que ella fue una de las voces que en 2016 abogó por la abstención del PSOE. Los hechos son los que son: a diferencia de su adversario Sánchez, que entonces era Just Peter y abrazaba el no es no, qué parte del 'no' no ha entendido, Susana Díaz apostó por hacer posible un gobierno y ejercer la oposición. No se podía gobernar dependiendo de Podemos y el independentismo.

Después de eso le contó Díaz a Julia ayer que ella está por la doble vuelta. Cambiar la ley electoral para acabar con los bloqueos. Y aquí ya fue más difícil seguir su razonamiento.

La doble vuelta, ¿en qué? La doble vuelta consiste en que los votantes eligen entre los dos que han sacado más votos. Existe en los países que eligen presidente de la República, por ejemplo. En España lo planteó Rajoy para la elección de alcaldes: entre los dos más votados, que los vecinos escojan. Y así gobierna siempre el que más apoyo popular reciba. Hombre, eso puede pensarse para las elecciones municipales, no para la investidura de presidente. La investidura de presidente, como sabe Susana Díaz, está reglada en la Constitución. No es posible segunda vuelta porque al presidente de gobierno no lo escogemos directamente los votantes. Son nuestros diputados los que tienen que hacerlo, por eso si no lo hacen cabe reprochárselo por negligentes, o por ineptos. No son capaces de pactar un presidente, como para esperar que pacten una reforma de la Constitución que convierta las elecciones generales en elecciones presidencialistas. Lo de la doble vuelta, en este tema, no compete. Para los alcaldes se podría estudiar, pero en las alcaldías es donde menos riesgo de bloqueo existe porque ahí la norma es fructífera: o los que han perdido acuerdan entre ellos una mayoría, o gobierna el que ha ganado las elecciones aunque no la tenga. Y tres semanas después de votar, hay alcalde en todas partes.

Casado habla de reformar la ley para que al ganador de las generales se le premie con un plus de diputados, a la griega. Que en lugar de los 350 diputados de ahora haya 400 y de ahí sacamos el bote para el ganador, como si fuera Los lobos. No tendríamos 350 diputados incapaces de hacer su trabajo, sino 400. Un gran avance.

Es enternecedor escuchar a los líderes políticos proponer reformas de la ley electoral siempre cuando ya se han celebrado las elecciones. Luego se pone en marcha la legislatura y si te he visto no me acuerdo. Es entrañable escuchar ahora a los dos grandes del bipartidismo sugerir cambios en las normas. El PP y el PSOE, que bloquearon el intento de cambiar la ley cuando eran Izquierda Unida y UPyD quienes impulsaban la reforma. Llegó a haber un informe del Consejo de Estado con recomendaciones que estudió la comisión parlamentaria correspondiente. Y hasta ahí llegó el ímpetu reformista: los del bipartidismo se cerraron en banda y fin de la historia. Ahora sacan ellos el espantajo porque de algo hay que hablar, señora: que si cambiamos las reglas o las dejamos como están. Si son ustedes los que, conforme a las reglas, tienen que hacer su trabajo. Esto es el mundo al revés: cámbieme usted las normas para obligarme a hacer lo que por mí mismo no se me alcanza.

Menos mal que ahí está el CIS contribuyendo al entretenimiento general con una encuesta que pregunta por todas las posibles combinaciones parlamentarias que se le han ocurrido a Tezanos:

¿Prefiere usted un gobierno del PSOE solo?

¿Del PSOE con Compromis, Coalición Canaria, el de Revilla y la abstención del PP y Ciudadanos? ¿Mande?

¿Del PSOE con Podemos y partidos nacionalistas, pero no independentistas, más alguna abstención del que sea?

¿Del PSOE con Podemos e independentistas?

¿Del PSOE con Ciudadanos?

¿Del PP con Vox y Ciudadanos y algún otro, el que sea también, porque entre tres no suman?

Yo soy el encuestado y mando al encuestador, con todo cariño, a hacer puñetas. Cómo de inútil será esta parte de la encuesta que un 20 % dice preferir que el PSOE gobierne solo y con apoyo de otros partidos, pero sólo un 2 % elige que gobierne solo y con apoyo de otros partidos (Compromís, el de Revilla, los canarios) y con la abstención de PP y Ciudadanos. A ver, que si Sánchez consigue que se le abstengan PP y Ciudadanos ya no necesita que le apoye nadie. Ni siquiera el de Revilla. Hasta el encuestador, es natural, ya ha colapsado.