OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "La España revuelta"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre las diferentes manifestaciones, huelgas, protestas y reivindicaciones que se están produciendo, o se producirán, durante estos días por toda España.

Carlos Alsina

Madrid | 24.11.2021 08:47

Sin novedad en la ola de frío polar, o sea, que hace aún más frío que ayer de Cádiz para arriba. Y sin novedad en la epidemia de Covid, o sea, que los contagios van aumentando en todo el país, con mayor velocidad en las cuatro comunidades autónomas que sufren la incidencia más alta ---Navarra, el País Vasco, Cataluña y Baleares--- y más entre los no vacunados que entre los que tienen la vacuna.

No hay cambios a la vista en lo que se refiere a limites horarios en la hostelería. Los consejeros de Sanidad han acordado con la ministra lo del cambio del semáforo pero sin mayores consecuencias todavía. Ya no se considera riesgo alto hasta que la incidencia no supera los trescientos casos. De tal manera que casi todas las regiones se encuentran hoy en riesgo medio. Pero sin que eso lleve aparejado que deban restringirse actividades u horarios.

La España convulsa: manifestaciones, huelgas y protestas por todo el país

En lo que sí hay novedad, y va abriéndose camino como protagonista de lo que queda de año, es en la España convulsa. Conflictos, manifestaciones, huelgas y reclamaciones de colectivos que se ven apurados o por la situación económica o por reformas legales.

Entre los primeros, afectados por el subidón del precio de la energía y sus daños colaterales, destacan hoy los agricultores, convocados por las organizaciones del sector a una concentración a la puerta del ministerio del señor Planas, en la plaza de Atocha (el edificio al que Pablo Casado ha echado el ojo para montar allí el museo de la historia de España que ha prometido). Hoy, la protesta de los tractores.

Para dentro de un mes, si nada cambia, la del transporte por carretera. Este sábado, la manifestación convocada por sindicatos policiales y asociaciones de la Guardia Civil contra los cambios que el Gobierno ha anunciado en la Ley de Seguridad Ciudadada, la ley mordaza que el PSOE y Podemos prometieron derogar, ahora ya sólo quieren retocar y que los sindicatos policiales sostienen que quedará aguada en perjuicio de los agentes que han de velar, en la calle, por el mantenimiento del orden público. Por ejemplo, dicen, en una manifestación que derive en desórdenes y en la que haya que recurrir a las pelotas de goma, los botes de humo o las cargas policiales. El sábado pretenden hacer una exhibicón de unidad de acción sindical. Hoy lo que están convocadas, a modo de aperitivo, son concentraciones ante las subdelegaciones de Gobierno.

En Cádiz estarán hoy protestándole en la puerta al gobernador los sindicatos policiales mientras el alcalde pide su cabeza por la actuación de los antidisturbios y la tanqueta

De tal forma que en Cádiz se dará hoy la inédita circunstancia de que estarán protestándole en la puerta al gobernador los sindicatos policiales mientras el alcalde pide su cabeza por la actuación de los antidisturbios y la tanqueta. Y mientras sigue la huelga del metal y sus derivadas, que están siendo concentraciones de protesta, manifestaciones de apoyo a los huelguistas y, en algunos casos, neumáticos quemados a lo ancho de la calle para intentar bloquear el puente de Carranza.

Ayer sucedieron dos cosas en Cádiz. O tres. Una, la manifestación a la que se sumaron miles de vecinos que apoyan a los trabajadores del metal en sus demandas y denuncian la desinversión que sufre la provincia.

Dos, los incidentes entre algunos de los manifestantes y policía que se produjeron en un punto de la ciudad y cuando los antidisturbios cumplieron órdenes de impedir el avance para garantizar que el Carranza no quedara bloqueado. Que es cuando se produjeron los disparos de pelotas de goma a cargo de los agentes y los lanzamientos de piedras y botellas a cargo de algunos manifestantes.

Y tres, que siguió la negociación entre la patronal y los sindicatos: milímetro y milímetro, pero que acabará llegando a un acuerdo.

La gresca política entre la izquierda que gobierna y la izquierda que gobierna

Y alrededor de todo eso, la gresca política entre la izquierda que gobierna y la izquierda que gobierna. Es decir, entre el alcalde Kichi y el subdelegado del Gobierno. O entre Yolanda Díaz y el ministro Marlasca. Por la tanqueta. La vicepresidenta no llega a agarrar el megáfono, como Kichi, para alentar a los trabajadores del metal pero no deja pasar la ocasión de sembrar, sobre el colega de Gobierno, la sospecha.

Habría sido más valiente por parte de Yolanda Díaz decirlo con todas las letras: mi colega Marlaska trata a los trabajadores de Cádiz como delincuentes

No consta que la vicepresidenta y ministra de Trabajo tenga competencias en seguridad y orden público, es decir, no consta en calidad de qué llama al ministro que sí las tiene para leerle la cartilla. Pero lo relevante es que escuchando a la ministra parecería que Marlaska esté tratando a los huelguistas como delincuentes, ¿verdad? Y que la tanqueta se usa no para apartar neumáticos ardiendo sino manifestantes.

Habría sido más valiente por parte de Yolanda Díaz decirlo entonces con todas las letras: mi colega Marlaska trata a los trabajadores de Cádiz como delincuentes. Y retire, por favor, a toda la policía. Como ha hecho Kichi, que no sólo exige que manden la tanqueta a tomar viento, sino que salgan de allí todos los antidisturbios y entregue su cabeza el subdelegado. Yolanda Díaz no, ella sólo le pidió a Marlaska que moviera la tanqueta de sitio, entiéndase para que no se vea.

El Gobierno va amarrando los votos necesarios para aprobar los Presupuestos

Con la España revuelta cada vez más revuelta, el Gobierno va amarrando los votos que necesita para aprobar los Presupuestos con tantos o más síes que el año pasado. Contamos ayer que la suma ya la tiene, ahora el reto es mejorar su última marca, que fue de 188 diputados en un Parlamento de 350. Y lo tiene casi hecho: le falta que estampe su firma el PNV.

Ya lo hizo Bildu, una vez que el Gobierno pagó el precio de blanquear a Otegi como amigo de los niños navarros que anhelan sus programas infantiles en euskera. Ya lo hizo Esquerra, que asegura trabajo y salarios para el sector audiovisual catalán consiguiendo que le Gobierno obligue a las plataformas audiovisuales a producir una parte de sus series y películas en Cataluña: lo venden como apoyo a las lenguas cooficiales pero es una forma de asegurar que las productoras catalanas tendrán trabajo.

Lo venden como apoyo a las lenguas cooficiales pero es una forma de asegurar que las productoras catalanas tendrán trabajo. No lo llamen 'dumping' que eso es sólo para Madrid

Obligar al PSOE a que, a su vez, obligue a otros a que inviertan el dinero en empresas y profesionales catalanes (esto no debe llamarse dumping, que eso es sólo para Madrid, sino reconocimiento del hecho diferencial).

La lengua es el objeto más preciado del nacionalismo, y del independentismo catalán, desde que éste existe. Y la llamada inmersión lingüística (en la escuela) es el asunto que comnsideran intocable no sólo los partidos independentistas, también el PSC o los comunes de Colau. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sentenció hace ya un año que los colegios deben ofrecer al menos la cuarta parte de su enseñanza en español, porque ambas lenguas, catalán y español son vehiculares. La sentencia fue recurrida al Supremo por la Generalitat. Pero ahora que el Supremo se ha pronunciado, no admitiendo el recurso y ratificando la sentencia, el Gobierno catalán se hace la dama ofendida por la injerencia (chico, si al Supremo recurriste tú) y proclama, sin despeinarse, que le da igual lo que digan la sentencias porque nada va a cambiar.

Que ya veremos cómo lo hacemos, pero que no hay por qué cumplir esto de que una de cada cuatro horas lectivas se imparta en español.

El Gobierno catalán se hace la dama ofendida por la injerencia (chico, si al Supremo recurriste tú) y proclama, sin despeinarse, que le da igual lo que digan la sentencias porque nada va a cambiar

Y por cierto, añadió Rufián ayer a su lista de conquistas –siempre sacando pecho por lo mucho que cuesta arrancarle al PSOE estas cosas, qué hercúlea tarea, Gabriel--- la paralización de inversiones en la comisaría de la policía nacional en Vía Laietana, es decir (o así quiere que sea visto Rufián) el comienzo de la mudanza de la policía nacional del centro de Barcelona a la periferia.

Falta saber en qué consiste el pago al PNV para completar la factura. Y en La Rioja cunde el temor de que Sánchez tenga apalabrado ya con el nacionalismo vasco la desmembración de la Denominación de Origen Calificada Rioja para crear una Denominación de la Rioja Alavesa. Y si eso es así, tiene un papelón la presidenta riojana, y socialista, Concha Andreu.