Hoy queda visto para sentencia el Fiscal General. Álvaro García Ortiz defendió ayer su inocencia en el Supremo, esta vez sin la toga puesta. Dijo que no había filtrado nada y eso tan sonoro de que "la verdad no se juzga, la verdad se defiende". Pero no es la verdad lo que está a juicio en el Supremo. Es la credibilidad. Los hechos.
Veremos qué pasa con el Fiscal General. ¿Pero qué va a pasar con nosotros? ¿Aceptaremos lo que diga el Supremo? Según qué crónicas leamos, recogen múltiples indicios de que por supuesto el Fiscal General debe ser absuelto; otras, que debería ser, no les cabe duda, condenado.
Más que este juicio me preocupan los juicios paralelos. Más que el futuro del Fiscal me preocupa el nuestro. El del mundo compartido que va desapareciendo. Según la emisora, parece un juicio distinto. Dice la politóloga Máriam Martínez-Bascuñán, que acaba de publicar 'El fin del mundo común', que están desapareciendo las instituciones invisibles que lo sostenían.
Los hechos son aquello que damos por sentado cuando conversamos. Si no aceptamos los hechos, no podemos ni debatirlos. Estamos perdiendo ese mundo compartido. Lo que nos une y que nos separa a la vez.
No hay más que ver hoy las crónicas del juicio a García Ortiz para ver el peligro. Unas dicen que el Fiscal General queda desnudo ante la UCO, que el borrado de datos obviamente lo incrimina. Para otros lo obvio es que la Guardia Civil solo tiene coincidencias temporales que no demuestran nada porque había 600 personas con acceso a esos documentos filtrados, que García Ortiz borraba "sistemáticamente" sus chats todos los meses por protección de datos. Unos inciden en que borró su cuenta de Gmail porque cuando se filtró empezó a recibir amenazas, otros recuerdan sus presiones para controlar el "relato".
La verdad se construye entre todos. No destruyamos ese mundo común que son los hechos, necesarios para entendernos. La democracia, es verdad, no es que todos pensemos igual, sino que podamos discrepar a gusto pero sobre el mismo mundo.
¿Moraleja?
Lo fundamental para la convivencia será que todos reconozcamos la sentencia

