LA PRIMERA DE LA MAÑANA

Marta García Aller, sobre Ábalos: "Tanto sin hablar de él se hacía extraño"

Marta García Aller reflexiona sobre la renuncia de Ábalos a su acta de diputados.

Marta García Aller

Madrid |

Marta García Aller

Ábalos ha dejado su acta de diputado en el Congreso desde la cárcel. Porque, aunque haga tiempo que no hablamos de él, el ex ministro sigue en la cárcel y la instrucción del caso, su curso. Hay algo acogedor en volver a hablar del caso Ábalos. Con lo convulso que está siendo enero, porque en enero seguimos, se echaba de menos volver a los clásicos.

Se cumplen en febrero dos años desde que estalló el caso Koldo, cuando el PSOE le abrió un expediente a su ex secretario de Organización para quitarle la militancia y él salió a decir aquello de que estaba solo, tan solo que ni secretaría tenía. En prisión lleva desde noviembre, pero mantenía su aforamiento.

La renuncia de Ábalos da un poco de tranquilidad al PSOE porque Ábalos no podía votar desde la cárcel. Ahora al PSOE recupera el escaño y le vale la abstención de los de Puigdemont.

El motivo que da Ábalos para la renuncia del escaño desde Soto del Real es que es insostenible seguir defendiendo a los valencianos desde la cárcel, que suena mucho más loable que aspirar a cobrar la indemnización de casi 100.000 euros por llevar siete legislaturas como diputado.

Hay más consecuencias. La pieza donde se investiga el presunto cobro de mordidas por obra pública pasa a la Audiencia Nacional, donde siempre hay más atasco que en el Supremo. Así que de rebote, esta decisión beneficia también a Cerdán. Claro, siempre que por beneficiar entendamos retrasar los tiempos.

La causa ahora puede eternizarse, como el caso Pujol, el 3% y la Púnica, por ejemplo, que ahí siguen. El interés en demorar la instrucción no suele verse como buena noticia cuando se tiene prisa en demostrar la inocencia.

Entre tanto, Ábalos sigue en prisión, acusado de pertenencia a organización criminal y cohecho, tráfico de influencias, malversación y uso de información privilegiada. La causa de las mascarillas está a punto de juicio en el Supremo, pero la de los amaños de obra pública irá para largo. Así que sí, vamos a seguir hablando mucho de Ábalos.

¿Moraleja?

Ábalos renuncia al escaño

Tanto sin hablar de él se hacía extraño

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