LA PRIMERA DE LA MAÑANA

Marta García Aller pone el foco en los sentimientos de las familias de los rehenes de Hamás: "Se enfrentan a una paradoja de dolor y alegría"

Marta García Aller analiza la esperanza de las familias de los secuestrados que serán liberados este lunes dentro del intercambio fruto del plan de paz encabezado por Donald Trump.

Marta García Aller

Madrid |

Marta García Aller pone el foco en los sentimientos de las familias de los rehenes de Hamás

Lishay pasó este domingo haciendo maletas y carteles con sus hijas para darle hoy la bienvenida a Omri, su papá. Yotam espera volver a ver por fin a su hermano. Faltan horas escasas. Puede que minutos. Hace dos años que no les ven. Confían en que estén vivos.

Los rehenes israelíes secuestrados por Hamas están empezando a ser liberados tras lo pactado por el plan de paz del presidente Trump, que va camino de Jerusalén. Quedan 20 con vida. 20 familias contando segundos para verlos, tras los dos años de angustia que siguieron al ataque terrorista del 7 de octubre del 23.

La liberación de los rehenes es la siguiente fase crucial del acuerdo de alto el fuego del conflicto, que ha dejado totalmente destruido gran parte de Gaza y decenas de miles de inocentes muertos. También eran inocentes los israelíes secuestrados por Hamas, cuyas familias llevaban meses pidiéndole a Netanyahu que priorizara el rescate de los rehenes, temiendo que en los bombardeos indiscriminados de la Franja también estuvieran muriendo sus familiares secuestrados.

Cuenta el diario israelí Hareetz que hoy el país se enfrenta a una paradoja de dolor y alegría. De gratitud y tristeza. También hay ira, ira contenida que este fin de semana estalló en abucheos de la multitud en la Plaza de los Rehenes de Tel Aviv, reunidos en vísperas de la liberación de los rehenes. Los abucheos llegaron cuando Steve Witkoff, el enviado de Trump, mencionó al primer ministro Netanyahu.

Muchas familias de rehenes israelíes están expresando su enfado contra su primer ministro. Sienten que los ha tratado con indiferencia y falta de compasión. Que estaba tan enfrascado en su guerra que liberar los rehenes dejó de ser su prioridad. Por eso este fin de semana los aplausos iban a los estadounidenses. Cada vez que Witkoff mencionaba a Netanyahu, ausente, llegaban los abucheos.

Pero hubo una palabra del americano que hizo enmudecer a la multitud, entre los israelíes que abarrotaban la Plaza de los Rehenes. Puede que por falta de costumbre. Silencio casi absoluto al oírle decir una palabra nueva: paz.

¿Moraleja?

Los rehenes vuelven a casa

o el plan de paz fracasa