LA PRIMERA DE LA MAÑANA

Marta García Aller: "Meter en aviones a personas que buscaban asilo y enviarlas a un tercer país se consideraba incompatible con el derecho comunitario"

Marta García Aller reflexiona sobre la euroorden que prevé Bruselas de retorno de migrantes.

Marta García Aller

Madrid |

A qué velocidad normalizamos aquello que hasta hace poco escandalizaba. La Comisión Europea copia a Meloni y para agilizar deportaciones propone que los países europeos puedan enviar migrantes a "centros de retorno" fuera de suelo europeo. La Comisión Europea dice que quiere garantizar que cuando a alguien tiene que abandonar la UE, realmente lo haga.

Es verdad que Europa tiene un problema para hacer cumplir las órdenes de retorno. Solo el 20% de las personas con orden de retorno regresan a su país. Pero Europa también tiene un problema de envejecimiento de la población y un sistema francamente mejorable de atraer inmigrantes de forma legal y digna. Y la política de asilo ha estado en el corazón de los valores europeos desde los años 50.

Meter en aviones a personas que buscaban asilo y enviarlas a un tercer país, que ni siquiera es el suyo, se consideraba hasta hace bien poco incompatible con el derecho comunitario.

La Comisión explicaba ayer que los centros de retorno, podríamos llamarlos campos de deportación, no se parecerán a los de Italia con Albania, pero va a hacer falta un experto para ver la diferencia.

Tiene más de escenificación simbólica de una expulsión, para mostrar que se hace algo, que un efecto real. Porque a la gente que huye del hambre y las guerras, a los que no les frenan ni las mafias ni las olas, no les frena una directiva. Para lo que sí tiene eficacia una medida como esta es para retratar la migración como problema y vincularlo a la seguridad.

El objetivo oficial del plan es hacer cumplir las normas migratorias y acelerar deportaciones. El objetivo principal es otro mucho más político: más que contener la inmigración, se trata de contener a la extrema derecha.

El sentimiento antiinmigrante está impulsando con fuerza la extrema derecha en países como Alemania, Francia, Austria y Suecia. Y el Partido Popular Europeo de Von der Layen quiere demostrar a sus votantes mano dura con la migración. Un camino arriesgado este de imitar a aquel que quieres disuadir.

¿Moraleja?

Como sigan girando a la derecha, la diferencia va a ser cada vez más estrecha.