LA PRIMERA DE LA MAÑANA

Marta García Aller: "Los aranceles no se parecen al antibiótico, sino a un agujero cada vez más caótico"

Marta García Aller reflexiona sobre las reacciones de Trump y del resto del mundo a los nuevos aranceles.

Marta García Aller

Madrid |

Mientras el viernes las bolsas vivían una de las peores sesiones de su historia, Trump pasaba el día jugando al golf en Palm Beach. Allí ha pasado el fin de semana jugando un torneo, mientras el mundo se pregunta cuántos billones de dólares más pueden evaporarse por la guerra comercial que él solito le ha declarado al mundo.

Esta noche, mientras viajaba en el Air Force One, tras su fin de semana largo en Florida practicando su swing, Trump ha comparado el desplome de los mercados con la medicina, como si fuera un antibiótico. Dice el presidente que a veces hay que tomar medicamentos para solucionar las cosas.

Y horas antes de que vuelvan a abrir los mercados, las señales no auguran que el presidente de Estados Unidos vaya a retractarse, pero tampoco que haya nada curándose. Es la ventaja de vivir en una realidad paralela.

Mientras tanto, en el mundo real, es probable que el desplome de las bolsas continúe. Y empresas americanísimas, como Nike y Levis, andan echando cuentas de cuánto pueden encarecerse sus productos para los estadounidenses las nuevas tasas, porque el 97% de la ropa y el calzado que se compran en EE. UU. son importados. Y allí no tienen ni las fábricas, ni la mano de obra ni siquiera los materiales para fabricar tanto vaquero ni tantas zapatillas.

Hoy en Europa hay una reunión en Luxemburgo para acordar una respuesta. El problema no son solo los aranceles y cómo van a afectar a nuestras exportaciones. Otra preocupación es que los aranceles americanos hagan que los productos que se fabrican en Asia acaben inundando Europa. Eso también puede dañar mucho nuestra industria local.

Trump compara los aranceles con una medicina. Pero en el Financial Times leo otra comparación más sorprendente, y más verosímil también. El mercado estadounidense podría llegar a parecerse más a la Unión Soviética, cuando los residentes rusos pagaban a los visitantes extranjeros porque les llevaran a escondidas los Levi's del extranjero.

¿Moraleja?

Los aranceles no se parecen al antibiótico, sino a un agujero cada vez más caótico