Este mes Europa se la juega en las elecciones alemanas, unas elecciones más desordenadas que nunca. Alemania solía ser predecible. Ahora es un caos. Sus bloques de centroderecha y centroizquierda se están desmoronando y cada vez hay más partidos. Político lo llama la italianización de la política alemana.
No llega a esa volatilidad del sur, pero cada vez se le parece más. Según las encuestas, un tercio de los alemanes apoya que gobierne la CDU, que es la favorita. Lo más previsible en esta era de la imprevisibilidad es el desastre electoral de los socialdemócratas de Scholz. Si las elecciones se celebrasen este finde, la SPD solo obtendría el 15% de los votos. La ultraderecha de la AFD, un partido con 12 años de vida y el apoyo explícito de Elon Musk y su algoritmo, va segundo con el 20% de apoyos.
Antes de las urnas, los alemanes ya están votando… con los coches que compran. Mejor dicho, que dejan de comprar. Las ventas de Tesla se han desplomado en Alemania desde que Elon Musk hizo explícita su apoyo a la ultraderecha de la AFD. En enero, Tesla vendió un 60% menos en Alemania, que es el único país europeo en que se fabrican. Sin embargo, la venta de coches eléctricos crece y mucho.
Es una de las paradojas que mejor resume estos tiempos dislocados. El dueño del mayor fabricante de coches eléctricos apoya un partido que está contra el fomento de las energías renovables y la reducción de emisiones de CO2. Y cuanto más crece la AFD, más cae Tesla. El desplome de venta de los coches de Musk puede significar una reacción contra él por su apoyo a la AFD, o que los votantes de extrema derecha están haciendo cada vez más caso a su partido y desprecian la marca que solía abanderar la conciencia climática. Lo que por lo visto sí se está disparando en Alemania es la venta de pegatinas que dice: “Compré este Tesla antes de que Musk se volviera loco”.
¿Moraleja?
Antes de las elecciones alemanas, de comprar Teslas se quitan las ganas.
