CON SERGIO DEL MOLINO

Ilu Ros, ilustradora: "Lorca nunca se comprometió con ningún partido político, tenía un compromiso con la libertad"

Con Sergio del Molino entrevistamos a la ilustradora Ilu Ros por su libro 'Federico' sobre la vida y obra de Federico García Lorca.

ondacero.es

Madrid | 24.05.2021 13:09

Federico García Lorca deslumbraba a todo aquel que le oía. Primero, en la tertulia de El Rinconcillo, en Granada, llena de artistas como Manuel de Falla, como Fernando de los Ríos. Luego, en la Residencia de Estudiantes en Madrid, lleno de jóvenes talentos como Buñuel, como Dalí, como Maruja Mallo. De Federico decía Jorge Guillén: "Cuando estás con Federico no hace ni frío ni calor. Hace Federico". 85 años después de su muerte, la dibujante Ilu Ros ha publicado 'Federico', un libro que aspira a enseñarnos la vida y obra de aquel hombre que "cuando hablaba, todos se callaban", como decía Pepín Bello.

Para Sergio del Molino, éste es un libro inclasificable, como la propia vida de Federico, donde mezcla aspectos de su biografía, con su obra, con testimonios y otros elementos que conforman un collage y, a veces, parece un ensayo, un libro ilustrado o un tebeo, que ejemplifica "esa libertad que desprendía Federico", sostiene el escritor. Ilu Ros, que había leído parte de la obra de Lorca pero nunca había profundizado en el artista, cuenta que el trabajo de documentación para conocer la biografía de Federico ha sido muy denso: "He estado todo este año encerrada con Federico", broma Ilu.

La manera de vivir de Lorca

Cuando estaba rodeado de gente, Federico contagiaba ánimo, diversión y entusiasmo, mientras que en sus momentos más íntimos y de mayor soledad, esa alegría se transformaba en una pena muy honda, seguramente por una insatisfacción sentimental. Ilu Ros hace referencia en su libro a esa dualidad de la personalidad de Federico, que era una persona hipersensible: "Esto se ve perfectamente en su obra, que está llena de sus luces y sus sombras".

Por desgracia, el último periodo de la vida de Lorca coincidió con su mayor popularidad como artista, pues era un reconocido dramaturgo en España y un personaje muy importante en la vida cultural internacional. Sergio del Molino explica: "Justo cuando se muere había llegado a su mayor plenitud y quedaba por llegar lo mejor", dice del gran dramaturgo y poeta "que nos negó la Guerra Civil".

En este sentido, Ilu ha sabido contar con una gran sensibilidad en el libro los últimos momentos de Lorca, cuyo éxito artístico se produjo en un contexto histórico de auge del fascismo a nivel europeo. Finalmente, le asesinaron a los 38 años de edad, tan sólo un mes después del inicio de la Guerra Civil, "algo monstruoso para todo ese entorno de intelectuales". De hecho, cuando se enteraron de su muerte muchos se negaron a admitir la cruda realidad, y en concreto, Margarita Xirgu se resistió durante años, hasta el final de la guerra, a aceptar que habían asesinado a su amigo Federico. Para ellos, como para todos, siempre nos quedará la duda de qué habría pasado si Federico no hubiese vuelto a Granada desde Madrid.

Su compromiso con las letras

En 1931, con la llegada de la República y el nombramiento de Fernando de los Ríos en el gobierno, Lorca puso en marcha La Barraca, un teatro universitario itinerante que recorría los diferentes pueblos de España representando obras de Cervantes y Quevedo. Durante toda su vida Federico, aunque sí tenía un gran compromiso social y estaba en contra de cualquier tipo de autoritarismo y del fascismo, puso todo su empeño en subrayar que La Barraca no tenía ninguna intención política. "Federico no se casaba con ningún partido político", comenta Ilu del artista que nunca vio la política como una actividad principal de su carrera y que, sin embargo, estaba realmente comprometido con la liberad, el arte y las letras.

Federico como persona

Ilu cuenta que una de las cosas que más le gustó de descubrir a Lorca fueron las descripciones que hacían de él sus hermano o amigos. Por ejemplo, ahora sabemos que tenía un andar peculiar, probablemente porque tenía los pies planos, que también tenía una cabeza bastante grande y que su hermano era el guapo de la familia, mientras él era el artista. "Ahora, cuando pienso en Federico pienso en él de niño", dice la ilustradora tras todo el trabajo de investigación.

Federico, destacaba por ser una persona muy trabajadora y técnica, algo que quedaba plasmado tanto en sus poemas como en sus obras de teatro, en las que estaba muy pendiente de los tiempos, la vocalización de los actores y quería que saliera todo a la perfección. "Se tomaba muy en serio su trabajo" explica Ilu de Federico, que también uno de sus características principales era que sabía contar las cosas de una forma muy exagerada para hacerlas más divertidas.

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