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CON JAVIER CANCHO

Historia de un reflejo: luces, baño... acción

Luces, baño…¡acción! Está pasando en su aseo, probablemente. Una parte de la humanidad pasa un tiempo considerable justo al lado del retrete con el móvil en la mano apuntando al espejo y grabándose haciendo monerías ante la cámara.

Javier Cancho
  Madrid | 30/01/2020

A la vera del retrete es donde mejor se graban las escenas de Tik Tok. Tik Tok, ya saben, la aplicación de vídeos cortos que también es una red social que se ha convertido en el penúltimo fenómeno. Dicen los creadores de este tipo de contenido que los baños tienen un no sé qué… que no se encuentra en los otros lugares de la casa. De hecho lo llaman el efecto baño. Sostienen que está demostrado que los vídeos grabados allí tienen más visitas. Estamos ante un efecto vorágine. Más visitas a los vídeos, más visitas al baño. Los adolescentes pasan más tiempo junto al retrete que en la biblioteca o en las discotecas. Es posible que les resulte un dato menor, y es muy posible que lo sea. Pero, resulta que la mitad de los vídeos de tik tok están grabados en el baño. También es muy posible que mucho más de la mitad de esos vídeos sean directamente una porquería.

Jon Stephen Stansel, un publicista digital muy influyente en los Estados Unidos, contó con -digamos- una buscada naturalidad...contó que últimamente está pasando mucho tiempo en el baño. Y mencionaba una nueva habilidad que debemos dominar que consiste en grabarte hablando con el móvil frente al espejo de un baño. Stansel redoblaba su reflexión proclamando que esa capacidad ya es parte del oficio. Y es innegable que el ensimismamiento individualista delante del espejo y de la cámara del móvil es parte consustancial del tiempo que estamos viviendo. Es parte del todo y aunque no todo, en parte sí tiene una carga simbólica que todo este fenómeno transcurra al lado del water.

La mayoría de los cuartos de baño occidentales están bien iluminados y disponen de una acústica con mejores resonancias que las de las habitaciones, el salón o la cocina. Y además tienen un espejo bien iluminado. Ya en el cine el espejo ha sido un recurso frecuente y simbólico. Han sido muchos los directores que han situado al personaje frente a una imagen de sí mismo, en ocasiones real, a veces ficticia, de forma explícita o implícita. La imagen ante el espejo como portadora de algún mensaje revelador.

El reflejo que el espejo devuelve mostró su mensaje en aquella escena de Sopa de Ganso, o en El Cisne Negro que protagonizó Natalie Portman. ¿Recuerdan a Travis Bickle, a Robert de Niro, delante del espejo de Taxi Driver con la pistola en la mano? ¿Estás hablando conmigo? you talking to me?

¿Recuerdan a Truman, no a Capote sino al del Show de Truman. Tan ajeno a la trama, viviendo su vida como si tal cosa, sin imaginar que su imagen en el espejo era un reflejo que alguien más que él podía contemplar? La vida en directo en una sociedad donde somos dueños de miles de cosas futiles y escasamente propietarios de nuestra privacidad… expuesta, dirigida, manejada.

¿Recuerdan aquella otra escena con Myrtle Gordon? Una actriz de Broadway, ensayando su última obra, una función sobre una mujer incapaz de admitir que envejece. Gena Rowlands en la piel de Myrtle se enfrenta al espejo del camerino en repetidas ocasiones y el espejo le devuelve una imagen alejada de la joven que fue y que nunca más volverá a ser. John Cassavettes hurga en la reflexión sobre el paso del tiempo, la soledad, la locura, el amor y su pérdida. ¿La pregunta que nos hacemos hoy es cómo llevarán el paso del tiempo todos los que hoy pasan tanto tiempo grabándose delante de un espejo, al lado del retrete?