CON JAVIER CANCHO

#HistoriaD: El paciente Thompson

Hace 100 años, en enero de 1922, se puso la primera inyección de insulina a un niño con diabetes tipo 1. Javier Cancho nos recuerda la historia de uno de los mayores avances de la medicina.

Javier Cancho

Madrid | 04.01.2022 13:36

Durante más de 2.000 años, la diabetes estuvo identificada como un trastorno metabólico. Pero, su causa, el motivo, fue un misterio hasta la década de los años 20 de la última centuria.

Las personas que padecían diabetes, generalmente la infancia, perdían peso rápidamente, se volvían enjutos, se les encogían las carnes y morían a los pocos meses de la aparición de la enfermedad. El diagnóstico era una sentencia de muerte.

Leonard Thompson no pesaba ni 30 kilos con 13 años. Con esa edad, se convirtió en el primer ser humano en recibir una inyección de insulina como tratamiento para la diabetes.

Al inicio de aquella década de los años 20, la ciencia sospechaba que un mal funcionamiento del sistema digestivo, relacionado con el páncreas, podía estar detrás de esa enfermedad. Hace cien años, la diabetes era mortal de un modo casi fulminante. Los diagnosticados tenían horizonte de vida ínfimo. La muerte se postergaba un año, como mucho, mediante una dieta baja en carbohidratos y azúcar, y alta en grasas y proteínas.

Verano de 1921. Tras un concienzudo trabajo de investigación, se hizo un gran hallazgo en la Universidad de Toronto. Los canadienses Banting y Best lograron aislar con éxito la insulina. El descubrimiento había funcionado con perros. Lo que aquello representaba fue anunciado al mundo en noviembre de 1921. En enero del 22 ya se había desarrollado la primera inyección.

Leonard Thompson fue el primero. Para tratarle, los investigadores canadienses extrajeron una fórmula razonablemente pura de insulina. Con la ayuda de un bioquímico llamado Collip, la sacaron del páncreas de otros animales. Se fueron a los mataderos de ganado.

El adolescente Thompson mejoró de inmediato. La Universidad de Toronto otorgó inmediatamente a las farmacéuticas una licencia para producir insulina. Fue una concesión sin prerrogativas.

Banting y Best recibieron el Premio Nobel de Medicina. En 1923, la insulina -como tratamiento- estaba disponible en una parte considerable del mundo. Para finales de la década de los años 20, aquella inyección había salvado miles y miles de vidas.

Aunque, hubo algunos grupos que mostraron un rechazo tajante respecto a uno de los avances de la medicina más determinantes de todo el siglo XX.