Ella las describe como si fueran una pesadilla pero estando despierta. Pero su vida cambió cuando los médicos le hablaron de una cirugía cerebral poco invasiva, realizada con láser, que acabaría con su sufrimiento.
Pero las ilusiones de Cara se desplomaron cuando, poco antes de someterse a la operación, la compañía de su seguro médico le negó el procedimiento. Aetna, el tercer proveedor de seguros del país , alega que los estudios clínicos no han demostrado que estos procedimientos sean efectivos para el tratamiento de la condición del paciente. Sin embargo sí había dado su consentimiento para otra intervención más invasiva y costosa.
En las seis semanas posteriores a la noticia, Cara tuvo más de 200 episodios. Miles de personas se encuentran en su misma situación. Ella sólo espera que, contando su historia, por fin la operen de la forma menos invasiva posible y pueda saber lo que es vivir sin convulsiones. Sus padres, a pesar de la frustración de saber que hay una solución, buscan los miles de euros que cuesta la intervención en sus fondos de jubilación.