Ayer Pedro Sánchez tuvo ocasión de acompañar a las víctimas de la tragedia de Adamuz en el funeral de Huelva pero otras prioridades impidieron su presencia: estéticas, religiosas, de conveniencia política, de comodidad personal. Así que esta declaración de hoy de Pedro Sánchez suena casi sarcástica. Desde luego suena extemporánea
El jefe del Ejecutivo ha abordado esta cuestión en un acto que nada tenía que ver con el asunto como ha sido la clausura del acto Mujeres liderando la ONU del siglo XXI, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.
Desde luego lo que no fue es un problema de agenda. Hoy se debate en algunos foros si el jefe de gobierno de un estado aconfesional debe acudir a una celebración religiosa. Esto es algo que cualquier persona normal resuelve de la forma más sencilla. Si muere alguien querido, no se plantea remilgos doctrinales, se viste como es debido y acude la ceremonia a rendir tributo con respeto, porque lo importante no son sus coqueterías sino las creencias del finado.
¿Qué justificación entonces habría para que acuda una vicepresidenta y no el presidente? Hoy la oposición le ha reprochado su ausencia en una ceremonia emotiva y respetuosa, en la que las familias pudieron despedir como quisieron a los suyos.
Hoy hay quien como las señoras del visillo de antes le mide cada gesto a la reina Letizia. Del todo irrelevante porque estaba donde tenía que estar. Es más, si no es creyente, tanto más valor tiene su presencia porque demuestra un escrupuloso respeto que está por encima de sus creencias.
Ya es tarde para el presidente. Sus palabras de cercanía a las víctimas no sólo carecen de valor por su proverbial incapacidad para transmitir una empatía creíble. Es que además ya es tarde. Sólo cabe por tanto exigirle que cumpla con la segunda parte de su declaración y ponga todo de su parte para el esclarecimiento del accidente. Sin triunfalismo ni excusas. Sin Puente, o sea.
La causa en torno a la financiación del PSOE
La sala de una tribunal no es un plató de televisión y la Fiscalía no es el presentador de un show del infotaiment. Por eso tiene muy distinto valor lo que Víctor de Aldama diga en uno u otro contexto.
La Guardia Civil captó en una de sus grabaciones una conversación en la que se mencionaba un sobre con supuestas pruebas de financiación ilegal. La remitente sería Delcy Rodríguez y el destinatario Víctor de Aldama. El cotenido: las pruebas que demostrarían que el dinero de PDVSA, la petrolera estatal de Venezuela, sirvió para financiar al PSOE y a la Internacional Socialista.
Todas las acusaciones han de probarse, pero no es lo mismo pronunciarlas en un juzgado que en un plató, porque ahora la Fiscalía tendrá que estudiar el valor de las acusaciones de Víctor de Aldama y si sirve para considerar que está colaborando con la investigación y merece alivio penal.
Hoy ha declarado en el caso de los hidrocarburos, la empresaria Carmen Pano. Ya conocida. La acusación popular también ha preguntado a la investigada por el sobre de PDVSA en poder de Víctor de Aldama que según declaró ayer el empresario estaría relacionado con "la financiación ilegal" del PSOE. Pano ha comenzado con un "lo desconozco", si bien a continuación ha añadido: "Pero Aldama me comentó que tenía un sobre que bueno...".
Es una declaración algo inconcreta. Mucha más precisa ha sido Pano cuando describió sus pagos en metálico en la sede de Ferraz. Carmen Pano ha ratificado este viernes en la Audiencia Nacional que llevó personalmente dos bolsas con dinero efectivo a la sede socialista de Ferraz, 45.000 euros en cada una. Lo ha hecho ante el juez Santiago Pedraz, encargado de la investigación del caso Hidrocarburos.

