LA BRÚJULA

Comienzan las exhumaciones en la fosa de 800 bebés en Irlanda: el pasado oscuro de una casa de acogida vuelve a sacudir a la Iglesia

La periodista Celia Maza relata en La Brújula los detalles de uno de los casos más sobrecogedores de la Irlanda contemporánea: el hallazgo de restos de cientos de niños enterrados en secreto en un convento gestionado por religiosas católicas entre 1925 y 1961

ondacero.es

Madrid |

Las excavaciones en el antiguo convento de las Hermanas del Buen Socorro en Tuam, al oeste de Irlanda, han reabierto una herida histórica que lleva décadas supurando: la existencia de una fosa común en la que podrían yacer los restos de 796 bebés y niños pequeños fallecidos en condiciones desconocidas entre 1925 y 1961. El caso, que conmocionó a la opinión pública irlandesa y mundial en 2014, ha vuelto a ocupar titulares tras el inicio oficial de las tareas de exhumación impulsadas por el Gobierno irlandés.

En el programa La Brújula de Onda Cero, la periodista Celia Maza, corresponsal en Londres, explicó el contexto histórico y social de estos hechos, revelando cómo una sociedad ultraconservadora y dominada por la Iglesia Católica estigmatizaba a las madres solteras y condenaba al ostracismo a sus hijos.

La denuncia de una historiadora local frente a la incredulidad

Todo comenzó gracias al trabajo de la historiadora aficionada Catherine Corless, quien, tras jubilarse de su puesto en una fábrica, emprendió una investigación sobre su familia. En el proceso, descubrió algo mucho más inquietante: "una fosa con 800 bebés que no se habían registrado", explicó Maza.

Los primeros hallazgos se encontraron por casualidad en lo que parecía ser un antiguo tanque de aguas residuales, y las autoridades locales, inicialmente, atribuyeron los restos a víctimas de la hambruna del siglo XIX. Pero Corless, apoyada en antiguos mapas y registros, demostró que allí funcionó una casa de acogida gestionada por la congregación del Buen Socorro.

Allí se enviaba a mujeres embarazadas fuera del matrimonio, marginadas por sus propias familias. Tras dar a luz, eran obligadas a abandonar a sus hijos, que quedaban bajo custodia de las religiosas.

El silencio de la Iglesia y la presión social

Durante años, la Iglesia negó las acusaciones. Las propias religiosas contrataron una agencia de comunicación para defender su imagen y vincular los restos a otras épocas. "Cuando en 2012 sale este hallazgo, primero que la gente no la cree, y luego las monjitas cogieron una agencia de comunicación para lavar su imagen", narró Maza.

No fue hasta 2014 que el escándalo fue reconocido públicamente. En 2016, el Gobierno de Irlanda abrió una investigación oficial, reconociendo las atrocidades cometidas en los llamados Mother and Baby Homes, instituciones que ahora están siendo objeto de una revisión nacional.

Exhumaciones, reparaciones y heridas abiertas

El Estado ha aprobado en 2022 una ley para permitir la excavación y recuperación de los restos, como parte de un proceso de reparación a las víctimas. Las Hermanas del Buen Socorro han ofrecido 2,5 millones de euros para contribuir a los trabajos, pero las autoridades irlandesas insisten en que la responsabilidad no puede saldarse solo con dinero.

Según Maza, "el propio Ejecutivo irlandés dice que eso no las exime de tener que pagar unas pagas de retribución a todas las familias de las víctimas".

El caso vuelve a poner el foco sobre el papel de la Iglesia en el siglo XX irlandés. A lo largo de décadas, miles de mujeres y niños fueron internados en estos centros, sufriendo abandono, abusos y trato degradante. Muchos sobrevivientes de estas instituciones aún esperan justicia.