Déjame que te cuente una de las cosas que más temían los antiguos emperadores romanos: la volatilidad en el precio del grano, porque sabían que su poder dependía de la estabilidad de los precios. La inflación puede derrocar gobiernos. Cuando la gente descubre que, sin que sea culpa suya, los bienes sin los que no pueden vivir de repente se vuelven dramáticamente más caros, pierden la confianza en el sistema. Se vuelven contra el que gobierna. Y da igual la ideología. Le pasó a Biden en Estados Unidos y a Orban en Hungría. A los laboristas británicos y a los liberales de Japón.
La Revolución Francesa siguió a un periodo de inflación, y en este siglo, la Primavera Árabe se desencadenó por un aumento de los precios de los alimentos. Hasta el todopoderoso Partido Comunista Chino enfrentó un fuerte desafío a su gobierno en los 80 cuando los precios se dispararon en 1988, lo que llevó al levantamiento de la Plaza de Tiananmen al año siguiente.
La inflación es criptonita para los gobernantes. Sean de izquierdas o de derechas. Tiranías o democracias. Da igual el tipo de gobierno. Y la inflación sigue subiendo. Los de la vivienda no son los únicos precios que preocupan. Los precios de la cesta de la compra suben más en España que en los países vecinos.
Un real decreto anticrisis
Aunque tenemos todos los ojos puestos en los decretos leyes de vivienda que el Gobierno ha sacado hoy a la espera de ver si convence a sus socios para aprobarlos el viernes, el Consejo de Ministros ha aprobado este martes otro real decreto-ley anticrisis que incorpora ayudas y limitaciones para compensar el impacto de la subida de precios de la energía, provocados por la guerra en Oriente Medio.
Las ayudas están centradas en los carburantes: extienden hasta el 31 de diciembre la rebaja de impuestos sobre los hidrocarburos, pero también se incorpora el gas, que está subiendo mucho en las últimas semanas y los expertos avisan de que, si la guerra continúa, seguirá subiendo.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha detallado las medidas con las que el Gobierno espera contener la subida de precios y la ira que suele ir con ellos. En concreto, el descuento será de 20 céntimos por litro durante el mes de octubre, de 13 céntimos en noviembre y de 6 céntimos en diciembre. Este horizonte se ha elaborado sobre la previsión de que la crisis energética irá remitiendo en los próximos meses. Los agricultores ya están avisando de lo que puede venir.
Los picos de precios en los bienes esenciales pueden derrocar gobiernos. Cuando la gente descubre que, sin que sea culpa suya, los bienes sin los que no pueden vivir de repente se vuelven dramáticamente más caros, pierden la confianza en el sistema.
Protestas en la Puerta del Sol
En la Puerta del Sol siguen protestando por ello. Las acampadas y las protestas, siguen pendientes de la letra pequeña de los dos decretos que ha aprobado hoy en el Consejo de Ministros y que el Gobierno ha saludo a explicar en dos ruedas de prensa distintas, de un lado los ministros del PSOE y del otro los de Sumar. Ni en eso se han puesto de acuerdo.
Y mientras los socios todavía se están pensando si apoyarán alguno de los decretos de vivienda, los decretos Mariucarmen, o ninguno de los dos, en la Puerta del Sol la acampada vota cuánto prolongan las protestas.
Entre tanto, dos de cada tres personas que buscan casa en España no la encuentran. Dos de cada tres. En la última década, el precio de la vivienda se ha encarecido un 70%. Faltan casas, muchas. Y prohibiendo los desahucios se puede ganar tiempo para la gente más vulnerable que tiene casa, pero los que no la tienen van a tener más difícil que les alquilen una.
Y cuanto más suben los precios de las casas, más aumenta la desigualdad entre los mayores de 45 años y los menores de 40. Más aumenta también su enfado y su decepción con el sistema.
Y las prisas han empezado desde el desahucio de Maricarmen. La subida de precios está desbocada, azuzada por una falta estructural de vivienda. Porque tres millones de viviendas, que son los que calcula el sociólogo Jorge Galindo que son los que nos faltan para solucionar esta crisis, tres millones, no faltan de un día para otro. Hay muchos años ahí de mirar para otro lado, de muchos gobiernos, locales, autonómicos y centrales, que de pronto se hacen los sorprendidos.
Muchos años ahí de mirar para otro lado, de muchos gobiernos, locales, autonómicos y centrales, que de pronto se hacen los sorprendidos
Novedades en las joyas de Zapatero
Tiempo tenemos esta tarde en La Brújula para hablar de mucho más que de los decretos de la vivienda. Tendremos un comité de expertas hablando de inmigración y también de la inteligencia artificial. Y de las joyas de Zapatero, porque hay novedades.
El magistrado Calama no admite el escrito de la defensa del expresidente del Gobierno por considerarlo "precipitado". Y ese peritaje que ha encargado el juez puede servir para mucho más que para tasar las joyas. Del peritaje puede saberse además el origen de las joyas y el tiempo que tienen. Es decir, podría ayudar a corroborar o desmentir la explicación de que se las regaló a ZP el rey saudí, ya fallecido hace 19 años.
También es importante para saber cuánto cuestan las joyas, inicialmente valoradas en 1,3 millones de euros. Aunque, claro, la defensa de Zapatero alega que habría que descontar la inflación. La inflación, esa que quita gobiernos, a veces puede también servir como coartada a los gobernantes.

