JULIA EN LA ONDA

La tercera vida de Chimo Ferrándiz: el asesino en serie más inteligente de España vuelve a la calle

Manu Marlasca y Luis Rendueles hablan en Territorio Negro sobre la nueva oportunidad del asesino en serie más inteligente de España, Chimo Ferrándiz, que saldrá en libertad el próximo verano.

ondacero.es

Madrid | 28.11.2022 17:38

Va a cumplir 60 años. Ha pasado 25 de esos años en prisión. Joaquín Ferrándiz Ventura, Chimo Ferrándiz, mató a cinco mujeres en la provincia de Castellón. Lleva en la cárcel desde 1998 y saldrá en libertad el próximo verano. De momento, ya está teniendo sus primeros permisos de salida. En el territorio negro de hoy, Manu Marlasca y Luis Rendueles nos van a hablar de esa tercera oportunidad para este asesino en serie, que está a punto de pagar sus deudas con la justicia, ojalá que por última vez

Hemos hablado aquí de él en otra ocasión. Es el asesino en serie más inteligente de España, el más encantador, el más parecido a las series estadounidenses me decíais en otro territorio negro.

Eso es. Joaquín Ferrándiz Ventura era un tipo encantador, atractivo, educado, casi el yerno ideal. Un agente de seguros que fue también nombrado empleado del mes por ejemplo, el mismo mes en que estaba ya cazando mujeres en Castellón, en los años noventa. Ferrándiz es o era un tipo brillate, tiene un cociente intelectual de 120, un treinta por ciento superior a la media. También fue un joven sin problemas familiares, muy apoyado siempre por su madre, incluso después de cometer, muy joven, su primer delito, su primera violación, porque Ferrándiz antes que asesino en serie fue violador.

Hablamos del año 1989, cuando este hombre, Chimo Ferrándiz, era muy joven, y fue detenido por violar a una chica. Lo condenaron a 14 años de cárcel, pero solo cumplió seis. Mucha gente pensaba que tenía que ser un error, que la chica, de 18 años, se lo había inventado, Chimo no daba el perfil de violador. Su madre lo apoyó, salió en programas de radio, recogió firmas, llegó a escribir una carta a la víctima insultándola. Su novia y sus amigos también lo respaldaron. En prisión también creyeron que Ferrándiz había sido víctima de un error, de una injusticia. Allí pasó solo seis años antes de volver a la calle, en abril de 1995. Fue un preso modelo, trabajó en la lavandería, aprobó la selectividad, escribía artículos en la revista de la cárcel y también participaba en el grupo de teatro.

Tres meses después de volver a la calle, Ferrándiz atacó, violó y esta vez ya mató a otra mujer, Sonia Rubio. Ocurrió el 1 de julio de 1995. Sonia era estudiante de Filología y había salido aquella noche con sus amigos. Fue a una discoteca de Benicassim y al salir, un amable Chimo, al que ella conocía de vista, se acercó con su coche y se ofreció a llevarla a casa. La amenaza, la ata, la viola y la asesina. Luego, vuelve a dormir a casa de su madre. Y el lunes fue a trabajar a la empresa de cerámicas donde entonces se ganaba la vida.

Luego va a repetir el modus operandi con otras tres mujeres más, a las que, por desgracia, y a diferencia del caso de Sonia, casi nadie va a echar de menos. Chimo vio toda la movilización que se formó buscando a Sonia y decidió buscar víctimas más fáciles. Y las víctimas más indefensas para un asesino en serie son las prostitutas. Así se subieron a su coche tres mujeres que se ganaban la vida en una zona conocida como La Ralla, las tres adictas a la heroína y con vidas durísimas. Chimo acabó sucesivamente con las vidas de Mercedes Vélez, Natalia Archelós y Francisca Salas, todas menores de 30 años cuando las mató. A todas las estranguló y luego abandonó sus cuerpos en una zona de acequias conocida como Vora Riu.

Cuando los cuerpos de esas mujeres y también el de Sonia Rubio son descubiertos, Ferrándiz cambia de trabajo a mejor. Supera una entrevista y pasa a ser agente de seguros. Y, de noche, vuelve a matar. Chimo nunca cogía una baja, era un empleado modelo, nunca llegaba tarde ni tenía prisa por irse, como recordaría luego su jefe. Estuvo una temporada sin matar, mientras tuvo una novia y también mientras había un inocente en prisión acusado de tres de sus cuatro asesinatos, pero en julio de 1996 atacó y mató a Amelia Sandra García, una joven de 22 años, y dejó su cuerpo en una zona de Onda. Esta vez, como había leído en la prensa que los cadáveres se habían identificado por huellas dactilares, machacó los dedos de Amelia con un objeto contundente.

Y después de una investigación larga y de dos intentos de agresiones a otras dos mujeres, los oyentes pueden consultar el Territorio Negro en el que hablamos de él, Ferrándiz fue detenido, juzgado y condenado a 69 años de cárcel. Actualmente sería condenado a prisión permanente revisable, pero el caso es que con el régimen legal que había en España cuando fue juzgado Ferrándiz saldrá definitivamente en libertad el verano de 2023. Por eso, para que se vaya acostumbrado a la vida en libertad, está teniendo ya algunos permisos de salida de fines de semana, en los que sale de la que ha sido su casa en los últimos años, la prisión de Herrera de la Mancha, en la provincia de Ciudad Real. Lleva ya tres permisos en los que no ha protagonizado ningún incidente.

¿Quién decide que este hombre tenga esos permisos y quién se hace responsable de saber a dónde va y con quién? Se hace con casi todos los presos que van a salir a la calle pronto después de muchos años encerrados, para que se vayan acostumbrando a vivir en libertad, igual que reciben durante meses una pequeña ayuda económica. Ferrándiz ya es un hombre mayor, va a cumplir 60 años, y los expertos que le han evaluado indican que su riesgo de reincidencia es bajo (en realidad todos los que le han examinado en prisión han dicho siempre que su riesgo de reincidencia es bajo)

Su madre, su mayor apoyo, murió hace años, y Ferrándiz ya no tiene apoyo social ni de amigos ni de sus trabajos antiguos. Los compañeros del diario Mediterráneo de Castellón desvelaron que Ferrándiz está siendo ayudado por una ONG, la Fundación Prolibertas, vinculada a religiosos de la orden de los Trinitarios, que se dedica a tratar de ayudar a ese tipo de delincuentes digamos sin raíces a que aterricen en la sociedad y no cometan más delitos.

Estos permisos forman parte del programa Tomás de la Virgen. Esta fundación tiene varios pisos, uno de ellos, en la localidad de Valdepeñas, cercana a la prisión de Herrera de la Mancha, es donde duerme Ferrándiz acompañado de otras personas cuando disfruta de esos permisos. Son pisos tutelados, los presos de permiso tiene que cumplir normas como una hora de llegada y tienen prohibido consumir alcohol y otras drogas. El párroco de la cárcel donde cumple condena Ferrándiz tiene vinculaciones con esa orden y al parecer esa es la conexión para que Chimo esté integrado allí ahora.

Los informes recogen que es una persona educada, no ha generado ningún conflicto en la cárcel, lleva tiempo siendo el encargado del reparto de productos de limpieza en la prisión, una cárcel donde coincide con asesinos como José Bretón y Miguel Carcaño. Es un tipo listo, de buen comportamiento y vive en una celda del módulo de enfermería, el más tranquilo y el más seguro. A diferencia de otros presos, Ferrándiz no ha participado en terapias para agresores sexuales ni en otro tipo de charlas restaurativas donde hablan de sus delitos y del daño que hicieron.

Y en esos permisos supervisados de cuatro o de seis días este asesino no ha hecho nada, pero en verano saldrá y ya no se le podrá controlar, vivirá donde quiera o donde pueda.

Desde ahora hasta verano, Ferrándiz tendrá más permisos, suponemos que quizás en Navidad, aunque no tiene relaciones familiares estables. No sabemos si los pasará en Valdepeñas o en otro lugar, porque asociaciones y vecinos han protestado por tenerlo allí y la Fundación Prolibertas ha dicho que no está previsto que vuelva por allí. Lo cierto es que en julio de 2023 ya será un hombre libre, jefa. La única limitación es la que estableció contra él la sentencia. Ferrándiz no podrá volver a la provincia de Castellón, donde vivía y donde cometió sus crímenes, hasta ocho años después de salir en libertad.