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¿Cómo gestionar la ira en niños?

Tal y como recoge Quirónsalud, experimentar y expresar la ira a través de la agresividad depende de las conductas que hayamos aprendido a lo largo de nuestra vida. La ira bien manejada aporta beneficios y ya que se trata de una emoción que no podemos dejar de sentir, es importante gestionarla a nuestro favor.

Redacción

Madrid | 07.10.2020 11:43 (Actualizado 07.10.2020 11:47)

¿Cómo gestionar la ira en niños?
¿Cómo gestionar la ira en niños? | Redacción

La ira es una de las emociones negativas más intensas que sentimos. Se trata de una reacción compleja en la que se ponen en funcionamiento tres tipos de respuestas: la corporal, en la que el cuerpo se activa para la defensa o el ataque; la cognitiva, que depende de la valoración personal que hagamos;y por último la gestión conductual de la situación.

No se debe confundir la emoción de la ira con la agresividad, que es una de las maneras en que se gestionan las emociones.

Tal y como recoge Quirónsalud, experimentar y expresar la ira a través de la agresividad depende de las conductas que hayamos aprendido a lo largo de nuestra vida. La ira bien manejada aporta beneficios y ya que se trata de una emoción que no podemos dejar de sentir, es importante gestionarla a nuestro favor.

La ira hace que los niños sientan enfado, irritabilidad, resentimiento o furia ante distintas situaciones: si sienten miedo, ante algo que no les gusta, no conseguir lo que quieren, el fracaso, la sensación de frustración, el sueño, el cansancio…Normalmente la ira también se produce cuando una persona no acepta un límite o una norma. Muchas veces las personas tienen dificultades con la ira porque de pequeños han sido bebés con un temperamento difícil (dificultades para dormir, comer y relacionarse correctamente con sus cuidadores).

Cuando estas personas crecen y se desarrollan, se encuentran con dificultades en su día a día que hacen que, en vez de gestionar correctamente sus conflictos, lo hagan desde la rabia.

Por ello, es importante que desde las primeras etapas de la vida se faciliten estrategias para el control adecuado de la ira, aprender a reconocer esta emoción y a canalizarla. Por ejemplo, debemos ayudar a los más pequeños a aprender a identificar y a expresar qué les molesta, dotarles de estrategias de autocontrol como aprender a calmarse mediante la respiración o cualquier otra técnica que desvíe su atención de la situación que le ha provocado ira.

Es fundamental que los niños adquieran unos hábitos de autonomía adecuados: puedan dormir en su habitación cuando por edad les corresponde, puedan comer de todo y no sólo aquellos alimentos que les gusten.

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