El drama que han vivido los ciudadanos que viajaban recurrentemente por la A-381 en dirección a Jerez de la Frontera (Cádiz) parece difícil de explicar. Y es que en el último mes, los conductores han tenido que convivir con un olor a putrefacción tan impropio como indecente.
Todo comienza el pasado 20 de agosto cuando un camión que transportaba 25 toneladas de pulpo salió ardiendo en plena autovía. Lejos de ser retirado, el vehículo quedó abandonado en la carretera, lo que ha provocado que los restos comiencen a emitir un hedor insoportable propios de su descomposición.
El camión ardió en marcha en el kilómetro 61 y las llamas devoraron por completo el vehículo. La extinción obligó a desplegar un dispositivo amplio que trabajó durante más de seis horas. Sin embargo, una vez neutralizado el fuego, los restos quedaron en el asfalto por problemas con la aseguradora, domiciliada en Marruecos.
Retiran los restos 26 días después
El olor a putrefacción comenzó a incrementarse con el paso de los días hasta que este 15 de septiembre, una empresa de Algeciras especializada en el tratamiento de residuos se ha encargado de la labor.
El operativo se ha desarrollado en coordinación con la Dirección General de Tráfico (DGT), con cortes puntuales de la circulación para permitir el trabajo de los operarios y evitar que la actuación provoque grandes retenciones en una carretera con un importante tránsito de vehículos pesados, especialmente por su conexión con el Puerto de Algeciras.
Los problemas para la retirada
La situación, insólita como extraña, ha generado dudas acerca de por qué no se han podido retirar los restos con anterioridad. Según la normativa de Tráfico, cuando un accidente deja un vehículo o su carga obstaculizando la calzada, corresponde al conductor o a su seguro adoptar las medidas necesarias para retirarlos en el menor tiempo posible.
Por ello, uno de los problemas residía en la procedencia. Y es que las veinticinco toneladas de pulpo congelado procedían de una captura en aguas de Marruecos, por lo que su transporte y su seguro procede también del país norteafricano, no así su importación, que procede de una empresa española.
El seguro marroquí alegó que no podía hacerse cargo de la retirada de los restos, por lo que los restos de pulpo quedaron abandonados en medio de la carretera.
Finalmente, tras casi un mes de espera, el hedor y la obstaculización del carril han quedado resueltos. Este pasado martes comenzaron las labores de limpieza de los restos, mientras que este miércoles se ha procedido con la retirada del camión calcinado.
La compañía se coordinó con la DGT para diseñar un operativo que no colapsara la autovía, mientras recogía las 25 toneladas que permanecían en el suelo y que han sido transportadas a una planta de destrucción.

