El bienestar de la población joven es fundamental para el futuro de España porque determina no solo la calidad de vida de las nuevas generaciones, sino también la prosperidad y cohesión social del país en las próximas décadas. La adolescencia y la juventud son etapas clave en la formación de hábitos saludables, el desarrollo de habilidades emocionales y sociales, y la consolidación de la autoestima y la resiliencia, aspectos que inciden directamente en la capacidad de los jóvenes para afrontar los desafíos personales y colectivos del futuro.
Un análisis comparativo de los estudios HBSC de 2018 y 2022 revela tendencias preocupantes en la salud y el bienestar de los adolescentes españoles, marcadas por un declive en hábitos saludables y un aumento en el malestar emocional, a pesar de algunos avances en conciencia social y reducción de conductas de riesgo.
Estilo de vida: crecimiento del sexo sin protección frente a una bajada en el consumo de drogas
El análisis comparativo de los informes revela tendencias preocupantes y algunos matices de mejora en los estilos de vida de la adolescencia española. En el ámbito de la conducta sexual, la proporción de adolescentes que ha mantenido relaciones sexuales coitales se mantiene estable (24% en 2018 y 25% en 2022), pero el uso del preservativo ha descendido en un 10% y el incremento de la denominada como el coitus interruptus o "marcha atrás" denota un preocupante rumbo en cuanto a la vida sexual de los jóvenes.
Uno de los cambios más llamativos es el descenso en el porcentaje de jóvenes que desayunan a diario entre semana, pasando del 62% al 55% en 2022. El consumo de verdura permanece estancado en un bajo 25% y se observa un aumento en el consumo diario de dulces (del 21% al 25%) y de bebidas energéticas semanales (del 13% al 15%), lo que indica una tendencia hacia patrones alimentarios menos saludables.
Paralelamente, los indicadores relacionados con la imagen corporal también muestran un ligero empeoramiento: el sobrepeso y la obesidad aumentan en un 1%, la insatisfacción con la imagen corporal sube del 26% al 28% y el porcentaje de adolescentes que han hecho dieta en el último año crece del 17% al 20%.
En cuanto al sueño, el porcentaje de jóvenes que duerme menos de las horas recomendadas también aumenta, pasando del 58% al 60%. Este dato, junto con el descenso en la práctica de actividad física diaria (de 23% a 20%), refleja un estilo de vida cada vez más sedentario y con peor calidad de descanso.
No todos los índices son tan negativos, ya que el consumo de sustancias, se aprecia una ligera mejora en la mayoría de los indicadores: el consumo de alcohol en el último mes desciende en un 1%, al igual que los episodios de embriaguez, y el consumo de tabaco y cannabis también se reduce levemente. Sin embargo, aumenta en un porcentaje el uso de cigarrillos electrónicos y de cachimbas , lo que sugiere un desplazamiento hacia nuevas formas de consumo.
Finalmente, la participación en conductas antisociales experimenta un leve descenso, lo que indica una tendencia positiva en este aspecto.
Subida del malestar emocional
El bienestar emocional de los adolescentes en España ha experimentado un deterioro notable. El porcentaje de jóvenes que presentan malestar emocional frecuente ha pasado del 23% en al 25%, pero el aumento es aún más acusado cuando se mide el malestar psicosomático, que ha subido del 27,8% al 38,5% en ese mismo periodo.
Este malestar incluye síntomas como dolores de cabeza, problemas de sueño o irritabilidad, y afecta especialmente a las chicas, donde la prevalencia alcanza el 51,2%, frente al 25,2% en los chicos. La brecha de género se intensifica con la edad, con un 60,3% de las chicas. Todo esto pone de manifiesto la vulnerabilidad de las adolescentes en materia de salud mental.
En cuanto a la satisfacción vital, también se registra un descenso: en 2018, el 68% de los adolescentes declaraba estar satisfecho con su vida, mientras que en 2022 este porcentaje baja al 65%. Dentro de este parámetro, los registros más altos se han reducido a casi la mitad y la baja se ha triplicado.
A esto se suma que alrededor de un 3% de los adolescentes de entre 12 y 16 años ha intentado suicidarse en el último año, cifras según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid
Por otro lado, la conciencia social y la preocupación por la salud planetaria muestran una evolución positiva. El porcentaje de adolescentes que considera importante proteger el medio ambiente ha aumentado del 76% al 80% en 2022. Asimismo, el número de jóvenes que afirma haber cambiado algún hábito para ser más sostenible crece del 58% al 60% en ese periodo.
Contexto social y familiar de los adolescentes
En el ámbito familiar, la proporción de adolescentes que vive con ambos progenitores apenas varía, al igual que la percepción de buen apoyo familiar también aunque experimenta un leve descenso del 73% al 72%. Estos datos reflejan la persistencia de la familia como núcleo fundamental de apoyo, aunque invitan a no descuidar la promoción de relaciones familiares saludables.
En cuanto a las amistades y las relaciones de pareja, la gran mayoría de los adolescentes declara tener al menos un amigo íntimo, aunque este porcentaje desciende ligeramenteen un 1%. Por otro lado, el porcentaje de quienes tienen o han tenido pareja sube del 39% al 40%, lo que indica un escueto crecimiento en la experiencia de relaciones sentimentales durante la adolescencia.
Respecto al acoso escolar, se observa una leve mejora: el porcentaje de adolescentes que ha sufrido 'bullying' en el último año baja del 14% al 13%. Sin embargo, el ciberacoso muestra un ligero aumento, pasando del 8% al 9%, lo que pone de relieve la creciente importancia de la convivencia digital y la necesidad de reforzar la prevención y la educación en el uso seguro de las tecnologías.
En el contexto escolar, tanto el apoyo percibido por parte de los compañeros como del profesorado experimenta un pequeño descenso, aunque se mantienen en niveles relativamente altos. Estos datos subrayan la importancia de seguir promoviendo el clima positivo y el acompañamiento en los centros educativos.
Por último, la participación social, medida a través del interés en actividades de voluntariado, muestra una ligera tendencia positiva, pasando del 29% al 30%. Este dato refleja un creciente interés de los jóvenes por implicarse en causas sociales y comunitarias.
Con todo, la adolescencia española muestra en 2022 una ligera orientación al empeoramiento en hábitos saludables y bienestar emocional, aunque se mantienen o mejoran algunos indicadores de consumo de sustancias y conciencia social. El contexto familiar y escolar sigue siendo clave, pero los retos en salud mental y hábitos saludables se acentúan.

